Instrucciones para encuerar un tamal

Para ser leídas con El Paso del Tamal, de Sonido Satanás

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Santifique su fiesta
El tamal habla con tal legitimidad de la naturaleza humana que olvidamos la capacidad que tiene para presentar un rostro más o menos congruente con su interior. Definitivamente esconde –a modo de sorpresa- el ingrediente que compone su singularidad y eso lo hace no sólo rico, sino interesante. Sigue siendo tamal, aunque usted desconozca si es verde, de mole o de dulce. Tras la hoja, el encuentro es un misterio, a menos que la experiencia o la edad lo delaten. Evite toda distracción, por hipnótica que parezca la superficie y apunte a valorar lo que hace bueno a un tamal: su experiencia subjetiva al respecto del mismo. ¿Qué otra cosa es un tamal, sino la representación simbólica de… ¡ya, cómase ese tamal que se enfría!

 

Paso 2. Coma y calle
El día de la Candelaria es la mejor excusa para señalar lo que un buen mexicano
debe conmemorar: el paso del tiempo y con ello, justificar que puede tomar por asalto el día y convertirlo en fiesta. Y como no hay fiesta en México que no involucre tragadera, comamos mientras celebramos. Pero si le rasca, hay algo más aparte de entrarle a sus cinco raciones verdes (y desde luego el de dulce como postre): el 2 de febrero conmemora el fin del periodo de adviento del año litúrgico católico. Lo que sea que eso signifique, no olvide el atole para aceitar el descenso del tamal.

 

Paso 3. Envuélvase en su bandera
La palabra tamalli significa envuelto, en náhuatl y bajo el mismo principio del taco, se rodea un ingrediente, guiso o frutas, con masa de maíz cocida y envuelta en hojas de mazorca. El ingenio básico al servicio del apetito.

 

Paso 4. Aunque la masa se vista de seda…
En Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador son humitas. En Venezuela compras hallacas, y en Belice se conocen como bollos. Puerto Rico los nombra guanimes y en República Dominicana son “pasteles”. En Brasil se les llama pamonhas, pero aquí son tamales y, más que una designación conceptual, son aliados gastronómicos de varias andanzas que por su sencillez y honestidad, más de uno debería tomar como ejemplo.

 

Paso 5. Documente las víctimas y encuérelo ya
El 6 de enero tiene dos funciones estratégicas: Por un lado cierra tristemente el periodo vacacional y, desde luego, sirve para ponerle fecha a la siguiente. Para esto tendrá que sembrar la mayor cantidad de muñequitos en la rosca (no sea obvio: por debajo de ella puede llevar a cabo las trepanaciones del calibre que guste, puede imaginar que está ordeñando una tubería de Pemex) para que la fiesta de la Candelaria sea el siguiente pretexto para bajarle horas a la jornada laboral. Entre más personas se divida el padrinazgo de tamales y el atole, mayor será el alcance de la fiesta en la que todo mundo, sea con prisa o delicadeza, se reúne a pelar el caparazón y dejar vulnerable su tamal.

 

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