De tangos y de Panchos

Cuando dos personas deciden involucrarse emocional y sentimentalmente siempre se requerirá de trabajo extra para que ambos puedan compaginar adecuadamente

Por Yazmín Alessandrini

Los seres humanos, que no les quepa duda, somos temperamentales. A veces los hombres, a veces las mujeres, en mayor o en menor medida pero indefectiblemente cuando se trata de relaciones de pareja siempre uno de los dos (o a veces los dos) componentes de este núcleo emocional se caracterizará por ser una persona proclive al melodrama, lo que derivará en que frecuentemente se presenten episodios en los que el eje central serán las rabietas, los tangos, los panchos, los osos…
Y no hay necesidad de recurrir a textos como Los hombres son de Marte-Las mujeres son de Venus de John Gray. La realidad es que cuando dos personas deciden involucrarse emocional y sentimentalmente siempre, por cuestiones de diferencias (ideológicas, culturales, sociales, psicológicas y un larguísimo etcétera) siempre se requerirá de trabajo extra para que ambos puedan compaginar adecuadamente. Y esto no tiene nada de malo, porque al final del día todos somos diferentes. Sin embargo, cuando dos personas superan la fase de la atracción química-sexual y descubren que son muy pocas las coincidencias y las afinidades entre ellos, lo más probable es que frecuentemente esas diferencias derivarán en múltiples episodios de enfrentamiento.
Cierto, es una verdad incontrovertible que la mayoría de las mujeres son sensibles y temperamentales. De hecho, hay féminas que son extremadamente sensibles y extremadamente temperamentales, lo que definitivamente conllevará a que sus novios y/o esposos batallen con ellas casi todo el tiempo para lograr mantenerlas felices y contentas, por lo que en definitiva mientras una mujer sea más controladora y manipuladora sus tangos, panchos y rabietas serán más frecuentes y complicados, porque de ésta manera ella logrará tener el control de la relación y también así se ubicará en posición de conseguir lo que ella quiere.
Las mujeres, sobre todo las más atractivas, están acostumbradas a echar mano de su belleza física para tener a los hombres comiendo de su mano y esta “cualidad” aprenden a desarrollarla desde que son niñas, cuando en el seno familiar (principalmente sus padres) les hacen creer que son unas reinas merecedoras de todo y que aquel hombre que aspira a conseguir su amor debe ser tratado como un súbdito o como alguien inferior que en todo momento se debe esforzar (de distintas maneras) para que ésta lo tome en cuenta y así la convenza de que es digno de ella.
Pero cuando ocurre algo distinto a lo que establece este molde social, cuando la mujer se encuentra con un hombre que no es tan manipulable, ésta reacciona de manera poco favorable y a través de la agresión, el desprecio, el menosprecio, la arrogancia, los lloriqueos, los chantajes y a través de otros recursos le hace saber al hombre que no está dispuesta a ser ignorada o que no le cumplan todos sus caprichos. Porque ella está acostumbrada a salirse siempre con la suya y para que esta “dinámica” funcione será necesario que a menudo tenga frente a ella a un hombre pusilánime acostumbrado a morder el anzuelo y ser sumiso, porque en su pensamiento ésta desarrollará la idea de que si no hace todo lo que ella le demanda, lo abandonará para irse con otro hombre que sí le cumpla todas sus exigencias, por muy ridículas que éstas sean.
Si todo lo anterior se asemeja a tu actual situación, no cabe duda de que estás en una relación tóxica de la que no vas a obtener nada positivo. ¡Huye!
Y no olviden que todos los sábados los espero en punto de las 23:00 horas en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

 

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