La culpa es de las feromonas

A ellas se atribuye que hombres y mujeres, y también los animales, enloquezcan de deseo cuando están cerca unos de otros

Por Yazmín Alessandrini

Son como el Santo Grial de la sexualidad humana, porque todos hablan de ellas pero jamás nadie las ha visto. A ellas se atribuye que hombres y mujeres, y también los animales, enloquezcan de deseo cuando están cerca unos de otros. En años recientes se han realizado infinidad de estudios para analizarlas, para descifrarlas, para comprenderlas, para explicarlas… Me refiero a las feromonas.

Pero, ¿qué son las feromonas?, ¿en qué consisten?, ¿cómo funcionan? De acuerdo a la famosísima y a veces no muy confiable Wikipedia, las feromonas son sustancias químicas que secretamos los seres vivos cuyo objetivo es provocar comportamientos específicos en otros individuos de la misma especie y pueden ser consideradas un medio de transmisión de señales tanto volátiles como no volátiles y el término se remonta a finales de la década de los años 50, derivado de las raíces griegas pheran (transferir) y hormas (excitar) y en resumen podemos considerar que éstas envían señales de olor de manera subconsciente a aquellos individuos del sexo opuesto que de manera natural detonan los sentimientos de atracción sexual.

Cuando un hombre o una mujer tienen éxito al intentar conquistar a alguien que les es atractiv@ ocurre lo siguiente: el sujeto interesado en copular (o tener relaciones sexuales) va a segregar algo que es conocido como ectohormonas, que no es más que un mensaje químico que sale del emisor y que impacta los neurocircuitos del receptor, provocando cambios fisiológicos en el sistema inmunitario y en el comportamiento.

Para aquellos que piensen que sólo existe un tipo de feromonas, lamento desilusionarlos, pero no es así. Al día de hoy, los especialistas tienen un catálogo que incluye a las de Agregación, de Alarma, de Liberación, de Llamado, de Respuesta, Territoriales, de Rastro y Sexuales, siendo éstas las más célebres y famosas porque las emplean todo tipo de seres vivos, desde aquellas bacterias unicelulares hasta las ballenas azules (el mamífero más grande sobre la faz de la tierra) y, obviamente, nosotros, los seres humanos. Además, cabe resaltar que en la mayoría de los casos son las hembras quienes expiden estas sustancias químicas para enviar la información a los machos de que están dispuestas para tener sexo.

Y para que esta dinámica sea posible hay un actor imprescindible: se trata del órgano vomeronasal, quien es el encargado de percibir estas señales especializadas. Cabe destacar que este órgano, que se localiza en el hueso vómer, entre la nariz y la boca, que es parte del sistema respiratorio, es el primero en desarrollarse en el embrión y está comunicado directamente con el cerebro (a través de las fosas nasales), por lo que el sentido del olfato se vuelve sumamente preponderante para esta sinergia, lo que se refuerza cuando vemos que existe una industria multimillonaria en todo el planeta que se dedica a vender perfumes tanto para damas como para caballeros porque el olor es algo importantísimo.

El tema en sí deriva hacia discusiones que terminan apartándonos del tema químico y del sentido del olfato para adentrarnos también en aspectos de índole emocional que obviamente también inciden en la respuesta química de aquellos individuos que desean vincularse no solamente en el ámbito sexual.

Y no olviden que todos los sábados los espero en punto de las 23:00 horas en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

 

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