Instrucciones para ver cosas inaceptables

Para ser leídas con: Human Eyeballs On Toast, de Peter Broderick

Paso 1. Cierre los ojos
A veces llega el momento de darse la oportunidad de ser quienes realmente somos. Si por accidente se encuentra en esa penosa situación, cierre los ojos. Es la mejor recomendación que le puedo dar. Cierre los ojos para evitar cualquier espejo o idea que lo remita a una imagen autoproyectada que subraye la obsesión de pretender ser lo que supone ser y mantener la ilusión de estar conduciéndose como debería.

Paso 2. Abra los ojos
Abra los ojos (pero mantenga los párpados cerrados) y tome como objeto de trabajo el hecho de que al ser animalitos de rituales, acaba siendo dominado por hábitos y tendencias recurrentes que consagran la idea equivocada (por no decir primitiva) que tiene de usted. ¿O se ha puesto a revisar los diferentes referentes conceptuales por medio de los cuales ha construido su identidad en lo que lleva de vida aquí? ¿Eso es usted? #Really?

Paso 3. Pele los ojos
Cualquier concepción depende de un punto de vista, hasta éste que está leyendo ahora. Todo el tiempo, usted está habituado a creer que su punto de vista y su versión del mundo son los ganadores. Los únicos. Tal vez por eso sea experto en meterse en problemas Fórmula Uno. Pero cuando note que lo que sea que ve, emerge en dependencia del marco de referencia personal, podrá comprender que -en realidad- es su mundo, pero no EL mundo. Y cuando cae en cuenta de eso, no necesitará cambiarlo; con modular su punto de vista cambiará el problema.

Paso 4. Omita los ojos
Dado que el problema no existe independiente al acto de ver, suelte la defensa y promoción de su identidad personal y vea qué es lo que pasa. Si no lo hizo bien -como es probable, por inercia- note cómo es movido por la defensa de su sentido de identidad. Lo que sea que la cuestione será un extraño enemigo instantáneo y el aferramiento, una manifestación de aliado, cuando en realidad, es completamente opuesto (e ignorancia es su título).

Paso 5. Repose los ojos
Si realmente negociáramos lo negociable y no lo inverso, la vida sería otra. Pero el reto es hacer la realidad bastante más compleja. Demandamos que los demás nos deban leer la mente -es parte del contrato social y nupcial- y de esta forma se cultiva el síndrome de asertividad disfuncional. Espere sentado, esto puede llevar varias vidas.

Paso 6. Abra los párpados
No se preocupe, como en un karaoke y en la vida, si hace todo bien no tendrá la menor gracia.

 

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