En guerra con nuestra propia mente

Las personas inseguras cuando tienen una relación de pareja prácticamente son incapaces de disfrutarla porque frecuentemente viven atormentados por sus pensamientos

Por Yazmín Alessandrini

Las personas inseguras, las personas acomplejadas, las personas con baja autoestima, cuando tienen una relación de pareja, prácticamente son incapaces de disfrutar esta circunstancia porque frecuentemente viven atormentados por sus pensamientos, lo que en definitiva convierte a estas personas y a sus mentes en una especie de enemigos mortales que las 24 horas del día viven una tortuosa rivalidad que al final del día acaba con echarles a perder su noviazgo o su matrimonio.

Y esta condición no crean que sólo se presenta en los hombres, quienes supuestamente son “celosos y desconfiados por naturaleza”. Nada de eso. Las mujeres también suelen ser víctimas de pensamientos sumamente tóxicos que afectan terriblemente todo su entorno.

Vivir hundidos en una permanente infelicidad provocada por los espejismos que genera nuestra mente es algo verdaderamente terrible. Ser incapaces de ponernos en la misma sintonía que nuestra parte supuestamente racional hace que nos desenvolvamos en entornos conflictivos e inestables, y lo que es peor es que este tipo de comportamiento se llega a convertir en un hábito.

Para superar este tipo de dinámicas, lo primero que debemos hacer es aceptar que la mente es muy poderosa. Sin embargo, como se trata de nuestra mente, también debemos asumir que nosotros somos poderosos y que podemos controlarla. Los celos, las dudas, la desconfianza y todas esas marañas mentales que de repente aparecen y nos sacan de balance tienen su origen en un solo factor: el miedo. Sí, el miedo a perder, el miedo a que nos dejen, el miedo a que nos sean infieles, el miedo que nuestra pareja se encuentre a alguien mejor que nosotros y cuando nos hundimos en este tipo de pensamientos la dinámica es muy similar a la de una bola de nieve: una vez que hemos empezado a maquinar malas situaciones en nuestra cabeza ya va a ser sumamente difícil detenernos y revertir este tipo de sinergias.

Porque, siendo sinceros, ¿cuántas veces no hemos platicado con nuestr@ novi@ o espos@ y le proponemos salir a tomar una copa o ir al cine y él/ella nos responde que no puede porque tiene muchos pendientes por completar (¡efectivamente!), y nosotros de inmediato asumimos que no quieren vernos porque ya tienen compromisos con alguien más con quien seguramente se la van a pasar mucho mejor que con nosotros, permitiéndonos que los celos y la incertidumbre nos carcoman las entrañas?

Y el origen de todo esto parte de la percepción que tenemos de nosotros mismos, de cómo nos vemos a nosotros mismos con respecto al resto del mundo. Porque si nosotros mismos somos incapaces de darnos un valor o una importancia, por lógica en nuestro propio pensamiento vamos a dar por sentado que tod@s l@s demás nos superan y nuestra pareja se dará cuenta de que nuestras cualidades representan un argumento muy poco sólido para que él/ella decida estar a nuestro lado y que prefiera buscar a alguien mejor que nosotros.

Todo cambio para bien requiere del poder de decisión. Repetir patrones sin analizar a conciencia en qué estamos equivocados no aportará nada benéfico a nuestras vidas. Si frecuentemente caes en pensamientos tóxicos procura clarificar tu perspectiva con un poco de meditación o reflexión y enseguida aborda la situación desde otra perspectiva. No son los demás quienes nos están ubicando en una posición de incomodidad o molestia por lo que hacen o lo que nosotros suponemos que están haciendo; somos nosotros mismos quienes estamos corriendo a un sentido contrario de la lógica. Vivir con menos estrés y con más tranquilidad sólo depende de ti. ¡Anímate!

 

 

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