La Gran Muralla Gringa

El martes dio su mejor discurso Donald Trump; básicamente dijo lo mismo, pero con una redacción más sobria pa´ que sonara más presidente de a deveras

Por Fernanda Tapia

Justo cuando ya casi nos veíamos de “habitantes” de la tan cacareada aldea global y de pronto nos pasa, como tren a toda velocidad, la realidad ultra derechista, nacional y fascista de TRUMP. Si en verdad logra regatear los precios pa bajar el costo, se aventará la continuación de la séptima maravilla, ¿su predecesora china?

El martes dio su mejor discurso Trump. Básicamente dijo lo mismo, pero con una redacción más sobria, pa que sonara “más presidente de a deveras”. En las redes no pocos le auguraron OCHO AÑOS en el mandato inmediatamente después de ese logro de la redacción, la coreografía, los silencios dramáticos, testimonios súper casteados y hasta una escenografía que hacía guiños con la estética nazi. Tras los intentos de la generación de Acuario por borrar fronteras y diferencias, hoy más que nunca con el Brexit y las deportaciones masivas de inmigrantes de uno y otro lado del charco, podemos asegurar que la intolerancia y la xenofobia vienen CON TODO.

Por ello, hoy unas vivencias y reflexiones de la globalización: cuando utilizamos este término tenemos que referirnos, aunque sea de pasadita, a Thedore Levitt, a quien muchos le adjudican la creación del término “globalización”. Sin embargo, esta palabreja ya se usaba desde 1944 y luego revivió en 1960. Lo que sí logró este Teodoro fue “popularizarla” tras publicar en 1983 su artículo: Globalization of Markets. Se dice que lo “agregó a las corrientes del pensamiento economista”. Y, literalmente, englobó en ese término “las transformaciones que venía sufriendo la economía internacional desde mediados de la década de los 60”. Y les pongo un ejemplo, mi padre pambolero, como buen español, quería saber los resultados de su equipo, el Zaragoza, allá en la madre patria. No había televisoras internacionales que transmitieran en nuestro país… ¿qué hacíamos? Mi madre y yo bajábamos del edificio la noche de los domingos para “alquilar el teléfono público de la tiendita”. Con una moneda de cobre de 20 centavos llamábamos al Café Orrio en el centro y ellos (que recibían mágicamente esa información transatlántica) nos decían el marcador.

Comprarle cualquier lata proveniente de España era prácticamente impagable para una familia de clase media baja. Prácticamente no había tarjetas de crédito.Si acaso una llamada Dinner’s y no se “deslizaba por terminales electrónicas”. Pese al colón en el restaurante, se buscaba en un librito bastante gordo y de números diminutos, si acaso no estaba “boletinada”. Ora bien… ustedes pensarán entonces que la globalización me llegó con las computadoras personales, pues… ¡a MÍ, sí! Sin embargo, hay historiadores que aseguran que el precursor de ésta es ni más ni menos que Genghis Khan. “Fue durante su imperio (1167-1226) cuando el continente eurasiático empezó a mostrar las características de los intercambios globales”, como asegura Hao Shiyuan, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales. Y se sigue: “eso es lo que la globalización significa: reducir el espacio, el tiempo y la desaparición de fronteras. La globalización lidera la integración de los mercados mundiales, de la cultura, la tecnología y del gobierno, de una forma similar a como en la era de Genghis Khan se expandieron las comunicaciones, el comercio, el transporte y la tecnología”. Como sería de poderoso este cuate que hasta le llamaban el “soberano universal” en 1206 y su mérito consiste en haber convertido a los dos millones de integrantes de las tribus nómadas en una perfecta máquina de guerra.

LO CHIDO

• Cuando uno viaja a la India ve a un país que verdaderamente pertenece a otro planeta y que no está fuertemente penetrado por las formas occidentales. No en balde ellos tienen a su Bollywood, sus canales de videos muy peculiares, su moda muy particular y sus modos aferrados a sus tradiciones. Sin embargo, se dan el gusto de exportar hardware manufacturado en su país y ofrecer turismo a un mercado NO norteamericano. Sí, maneja números de pobreza y hambre y graves problemas de salud, pero en el renglón educativo y cultural los niños y las niñas deben aprender por lo menos tres idiomas durante la escuela primaria.

• Viajé de intercambio deportivo y cultural a Japón cuando tenía 15 años. En esos momentos, la cultura norteamericana era bastante despreciada en la isla, pues muchos todavía no olvidaban que los gringos habían ganado la segunda guerra mundial y los habían sometido. No encontrabas comida rápida estilo hamburguesas y nadie bebía refresco de cola. En verdad pocas personas hablaban inglés.

• Actualmente en Japón, la gran mayoría de los jóvenes habla inglés, conocen perfectamente la cultura occidental incluso celebran la Navidad, aunque no sea en el sentido judeocristiano. Les gusta la idea de ser estrellas de rock, hay personas con sobrepeso, se ha dejado de beber el té verde por las gaseosas. Es mejor que no olvides tu monedero en la calle, porque seguramente ya no lo vas encontrar e incluso tienen su versión bastante peculiar de Disneylandia.

LO QUE CALIENTA

Suena atractivo que por influjo de nuestros migrantes en Estados Unidos se consuma cada vez más aguacate, Chile festeje el Día de Muertos y nuestras calaveras compitan con sus calabazas. O que incluso hablar español como segundo idioma sea para ellos ahora de primera necesidad. Pero será en verdad muy logro que ahora tengamos una Barbie Frida o que la Virgen de Guadalupe y San Juan Diego que se venden en la Villa estén HECHOS EN CHINA.

Muchos de los chiles que comemos también vienen de Asia. Y nuestros campesinos en un afán de tratar de competir en “mercados grandes” y no sólo para el autoconsumo y el trueque, están optando por maíz transgénico del que levantan cosechas más grandes, pero cuyas consecuencias en las especies de maíz nativas y nuestra forma de comer aún no son claras.

Suena bien que llegue un país enorme y poderoso proponiéndote acuerdos económicos, lo que ya no pinta tan bien es que sólo quiera globalizar tus recursos naturales, pero no tus problemas, tus pobres y tus drogadictos.

PARA PENSARLE

El mundo suena bien cuando yo puedo textear y alcanzar a los habitantes de un país totalmente lejano y enterarme de su realidad. Lo que podría inquietarme es que éste negara su realidad para poder uniformarse a la que le exige la globalidad. Cuando yo podía comprar algún pequeño objeto manufacturado a miles de kilómetros de casa y a un precio irrisorio, en Tepito, me producía la sensación de una inmensa alegría y que tal vez las predicciones de Asimov se harían realidad. Sin embargo, aquí cada mes una mujer toma a consigna tiras bordadas por artesanas en los poblados de más difícil acceso gracias al tianguis o mercadillo de los productores. Estas mismas tiras descienden a otro mercado ambulante de mayores proporciones en ciudades más importantes en donde señoras vistiendo traje, zapatos y bolsa de diseñador arrastran maletas de viaje con rueditas y le compran cientos de estas tiras bordadas para viajar con ellas a Europa y revenderlas en euros a precios estratosféricos a las casas de los diseñadores. Las mujeres bordadoras ganan una miseria por hora o días de trabajo. Con la llegada de la luz eléctrica cambiaron sus costumbres y ahora bordan encerradas en soledad hasta muy noche, al contrario de como lo hacían antes afuera de su casa aprovechando la luz de día y conviviendo con las otras mujeres de la comunidad.

EJECUTADOS AL DÍA DE HOY

Si se supone que la globalización implica la libertad de ir a trabajar en donde quiera que se esté, cerrar las fronteras sería todo lo contrario. Durante 2016 murieron 7 mil 200 migrantes y refugiados en todo el mundo.

ARRIBA

La Unión Europea sonaba al sueño consumado. Cero fronteras y apoyo a los países menos favorecidos con todos sus problemas. Así limpiaron el barrio viejo en Cataluña o en la plaza principal de Ámsterdam, llevándose a los adictos a sustancias a ser atendidos por especialistas y no dejándolos en manos de las mafias.

ABAJO

No todo fue miel sobre hojuelas. Siempre hubo países más fuertes a los que no les convenía tanto este acuerdo para no renunciar a sus privilegios, ahí está el caso de Inglaterra y su Brexit. O las grandes debacles de España y de Grecia ¿Por qué estas dos economías sí colapsaron?

 

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