Resistencia al cambio: la columna de Helios Herrera

Nuestro columnista Helios Herrera expone la necesidad de los cambios para nuestra evolución y transformación como personas y sociedad

¡Qué rico es saber exactamente lo que va a suceder el día de hoy, y el de mañana, y pasado mañana, y en una semana, y en un mes! Sin duda, la zona de confort, así como su nombre lo señala, nos da la estabilidad y comodidad necesarias para un estado de “tranquilidad” y ¿quién no quiere tranquilidad y sentirse a gusto hoy en día?

Sin embargo, no será hasta el día que entendamos que en la vida y en la chamba, la única constante es el cambio.

Tenemos una tendencia congénita a resistirnos al cambio, la mayor evidencia es el llanto y el sufrimiento que acompaña el nacimiento. Lloramos ante el cambio más importante de nuestra vida: Salir de un ambiente seguro, protegido y tibio en el que estuvimos por meses para enfrentar un sinfín de retos y desafíos que nos convertirán, si no seguimos resistiéndonos al cambio, en maravillosas, talentosas, productivas, emprendedoras, trabajadoras e increíbles personas.

Tenemos que ser conscientes de que los cambios son necesarios y parte de nuestra evolución y transformación como personas y sociedad. 

Salir de nuestra zona de confort será la única manera para lograr nuestras metas, alcanzar sueños y llegar a la plena realización; pero el miedo, la flojera, la apatía, la inseguridad y el estrés se atraviesan por nuestra vida para quedarnos donde ya sabemos que “estamos bien”.

Hoy quiero compartir con todos ustedes, algunos consejos prácticos para acabar con la resistencia al cambio:

  1.  Haz consciencia. Antes que otra cosa, tienes que estar más que de acuerdo con que “los cambios son necesarios y aportan valor a tu vida”. No importa en qué ámbito sea, puede ser cambiar de chamba, moverse a un lugar diferente que al país de origen, cambiar el acomodo de los muebles en la casa, cambiar el auto que tanto trabajo nos costó comprar y aunque ya está más en tuercas, que servible, nos rehusamos a deshacernos de él. Te invito a aceptar una realidad, que no depende de nosotros, sino que viene en el paquete de la vida: Los cambios existen, queramos o no, y son buenos.
  2. Escucha a otros. A veces creemos como debilidad el pedir consejos o ayuda, pero, todo lo contrario, a veces es necesario quitarnos la capa de súper poderosos, bajar la guardia y acudir a quienes puedan guiarnos. Cada cambio que llegue a tu vida, o cada cambio que busques para ella, no dudes en contarle a una o varias personas para ver su opinión desde fuera, sin duda esto te ayudará a tomar mejores decisiones.
  3. Anticípate. Por supuesto que hay cambios que no se sabe que ocurrirán y que llegan de imprevisto, pero hay otros cambios que están ante nuestros ojos y que tenemos que hacer todo lo necesario para prepararnos y afrontarlos. Les ha pasado que todo pinta hacia una crisis económica y en lugar de ahorrar o simplificar gastos, hacemos que nada pasa y gastamos lo normal o hasta más de lo habitual. Te invito a ver qué cambios se avecinan en tu vida y en la de los tuyos y tomes acción a favor de estos. Si tienes obesidad y el doctor te ha indicado un cambio en tu estilo de vida, ¡caramba! no te esperes a que llegue el infarto para ahora sí hacer algo por ti.
  4. No busques soluciones perfectas, sino la más aceptable. Los cambios, por más pequeños que sean, vienen a mover tu vida en muchos sentidos, así que relájate y busca, sino la mejor opción o lo que tú harías para resolverlos, la manera más eficaz para el momento. Si quieres cambiar de coche o casa, pero no tienes los recursos necesarios para lo que quieres, no te aferres a ello y búscalas, estoy seguro, hay muchísimas más opciones que el mercado tiene para ti. Sé flexible, en la medida en que lo seas, podrás llevar de mejor manera los cambios.
  5. Recuerda que no eres el primero ni el último. A veces creemos que el universo conspira en nuestra contra y que todo lo que nos ocurre es seguramente porque nos hacen “mal de ojo”. Todo ser vivo, repito, todo ser vivo, sufre por diversos cambios a lo largo de su vida; así que, aunque el panorama esté más gris que nada, inhala y exhala, tómalo con filosofía y recuerda que va a pasar y de ti depende que el cambio te lleve o no a un crecimiento.
  6. Sé positivo. La actitud literalmente es el parteaguas ante cualquier situación. Está en nuestra esencia negarnos a los cambios, pero en nuestra mente tenemos el poder de decidir con qué cara les damos la bienvenida. Te invito a que cada vez que venga un cambio en tu vida, reflexiones y pongas en balanza el verdadero nivel que implica, y sin importar que tan grande o poco significativo sea, lo tomes con una actitud positiva.

Si quieres cambiar el lugar en el que estás, recuerda que debes moverte. Así que “a tomar al toro por los cuernos” y afrontar con una sonrisa los cambios que la vida tenga para ti. Si un cambio no te cambia, todo será en vano.

Piensa, reflexiona y actúa.

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