¿Eres parte de la solución o eres parte del problema?

Un problema es un asunto específico que requiere de una solución y que al resolverse adecuadamente nos brinda una satisfacción de efectos positivos para nuestro entorno.

Por Yazmín Alessandrini

Los seres humanos, hombres y mujeres por igual, estamos llenos de virtudes y defectos que perfilan nuestra personalidad de manera definitiva e inherentes a ellos, casi como si fueran parte de su ADN están los problemas. Sí, esas pequeñas, medianas, grandes y gigantescas dificultades que a diario se presentan en nuestra vida cotidiana y que, conforme a nuestro carácter tenemos la capacidad de enfrentarlas y resolverlas o, de plano, evitarlas y dejar que sean otros quienes las resuelvan… si es que se solucionan.

Pero, por principio de cuentas, ¿qué es un problema? Si nos apegamos exclusivamente a lo que nos entregan los explican los diccionarios, un problema es un asunto específico que requiere de una solución y que al resolverse adecuadamente nos brinda una satisfacción de efectos positivos para nuestro entorno. Por ejemplo: “Estoy en un grave problema, debo tres meses de renta y, si no saldo esta deuda con el casero mañana mismo, éste me desalojará y esta situación se convertirá todavía en algo aún más complicado”. Si somos objetivos, para esta dificultad sólo hay de dos sopas (desenlaces y/o soluciones): 1) Conseguir el dinero que se debe, saldar la deuda y quedar tranquilo o, 2) No lograr pagarle al arrendatario y éste indefectiblemente hará valer su derecho lanzando al moroso a la calle. El primer escenario nos ofrece un desenlace satisfactorio para el emproblemado, mientras que el segundo lo ubica en una situación aún más complicada que seguramente lo conducirá a un lío mayor o a más problemas simultáneos derivados del primero.

Los problemas, vistos desde una perspectiva psicosocial, pueden ser considerados como un arma de dos filos. Por un lado, tomando en cuenta la personalidad y el carácter de quien los está padeciendo y enfrentando, pueden ser devastadores; mientras que, por el otro, motivan a grado tal que catapultan al máximo las capacidades de quienes están inmersos en dificultades para que éstos los resuelvan y sean mejores. Pero todo se resume a la estructura emocional que hemos construido a lo largo de nuestra vida. Ser tímidos, fatalistas, indecisos y desidiosos en nada abonará a la solución de nuestros aprietos; pero si somos personas extrovertidas, proactivas, emprendedoras y enfocadas, definitivamente tendremos la capacidad de darle resolución a cualquier tipo de atolladero que se nos presente.

Saber resolver problemas es una de las habilidades más esenciales en esta vida. La forma en cómo hacemos frente a nuestros desafíos será determinante para tener éxito en todas las misiones que nos involucremos. Por lo tanto, es muy importante que en todo momento podamos contar con el criterio suficiente para saber si la dificultad que se nos presenta es pequeña o grande y, una vez hecho este diagnóstico, nos corresponde tener la visión y serenidad suficientes para, paso a paso, poder destrabar la conflictiva que se nos presenta. Y, obviamente, también debemos pensar en distintas soluciones.

Éstas (las dichosas soluciones), al igual que los problemas, son de distinta índole y también no es fácil llegar a ellas porque, antes que nada, requerimos de inteligencia y sensibilidad para identificar si el conflicto que enfrentamos requiere de una solución inmediata, una solución paulatina o una solución a largo plazo. Por eso, es trascendental, primero, definir el problema, enseguida hay que desarrollar un plan, posterior a esto debemos llevar a cabo el plan diseñado y al final hay que evaluar los resultados. Si la respuesta no es aceptable o satisfactoria, quizá no definiste adecuadamente el problema o lo contaminaste con asuntos ajenos. Por lo tanto, cuando busques resolver un problema tienes que concentrarte exclusivamente en el problema real y, obviamente, al desplegar el plan que ideaste por lógica podrían suscitarse pequeños problemas aledaños, pero éstos no son trascendentales. El quid es tener la madurez y el enfoque para estar concentrado al 100% en solucionar el problema importante.

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