Libertad para elegir

La marihuana no mata a quienes la fuman, lo que sí afecta gravemente es prohibir su cultivo, comercio y consumo

Por Armando Ríos Piter

La marihuana no mata a quienes la fuman, lo que sí afecta gravemente es prohibir su cultivo, comercio y consumo. Por eso promoví un juicio que acaba de llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para defender mi libertad individual de decidir, por mí mismo, si quiero o no fumar mota.

Nunca aprendí a fumar. Nunca me ha llamado la atención ni el cigarro ni la marihuana, sin embargo, tengo todo el derecho a hacerlo, si así lo quisiera y, más aún, tengo derecho a exigir que se termine con una prohibición inútil que lo único que está generando es muerte en las calles.

El amparo que promoví tiene la finalidad de que la Suprema Corte permita a una sociedad adulta, el uso de la marihuana con fines medicinales y recreativos o lúdicos.

México está preparado para una concesión legal de esta naturaleza, porque quienes usan esta sustancia son dueños de sus propias vidas y, por consiguiente, de sus decisiones, siempre y cuando no perjudiquen a terceros.

La cannabis ya es usada para paliar diversas enfermedades. Además, hay estudios que señalan que combate la migraña, trata el Alzheimer, combate el glaucoma, y alivia síntomas de enfermedades crónicas.

La prohibición de la marihuana para uso recreativo, conduce a la venta ilegal y esta práctica, a la competencia, que degenera en violencia.
Más allá de una libertad individual de elegir, ya es tiempo de cambiar la estrategia para combatir la violencia producto del narcotráfico.

Mientras en muchos países del mundo, como Uruguay y Holanda, se ha despenalizado el consumo, y en las pasadas elecciones varias entidades de Estados Unidos -destacando California- entraron en la dinámica de permitir el uso lúdico, nuestro país continúa con un debate rancio y lleno de prejuicios.

Ha llegado al momento de olvidarse de arcaísmos, de las añejas épocas de la prohibición a raja tabla. Si bien se dio un avance al permitir el uso para fines medicinales y científicos de la marihuana, en la reforma aprobada en diciembre pasado, el debate se estancó sólo en eso. Requerimos perder el miedo a la evolución acelerada y entrar en la discusión seria e informada de su uso recreativo. 

Al finalizar el 2015, la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), fundada en 2013 por cuatro abogados y empresarios, interpuso un amparo contra actos de la Comisión Federal Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), ante la que solicitaron autorización para uso de marihuana con fines lúdicos o recreativos, que les fue negada.

Posteriormente, el ministro Arturo Zaldívar, encargado de revisar el documento en la Suprema Corte, encontró una serie de conceptos, tanto de nuestra Constitución, como de tratados internacionales, que “reconocen un catálogo de derechos de libertad, que se traducen en permisos para realizar determinadas acciones que se estiman valiosas para la autonomía de las personas”.

Zaldívar interpuso razonamientos que hablan de una política de drogas basada en la prohibición, y del uso del Derecho Penal para contener y reprimir la oferta y la demanda de sustancias de uso ilegal. Señaló que “los resultados de la prohibición, en términos de reducir el consumo y el tráfico, han sido mínimos –por no decir nulos y, por el contrario, sus costos han sido muy altos, sobre todo en términos humanos”.

La misma lógica utilizada en esa ocasión, cabe perfectamente en el amparo que como ciudadano he interpuesto.

Los razonamientos empleados en aquella ocasión se ajustan a cualquier fecha, después de dictada la sentencia que concedió autorización a SMART.
En tanto el Congreso de la Unión y el Poder Ejecutivo se han visto sumamente conservadores en torno a esta discusión. México debe dar pasos hacia adelante confiando en la inteligencia de su gente, y no condenarlos a una prohibición que, literalmente, nos está matando.

 

TE RECOMENDAMOS:

 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo