Por un aire más limpio

Sin duda al escuchar esta frase, el primer costo que se nos viene a la mente es lo que estamos pagando por contaminar nuestro medio ambiente y planeta.

La movilidad gracias al motor de combustión interna, tanto de personas y bienes, lleva un gran costo al medio ambiente, pero para reducirlo debemos cooperar todos, pero por otro lado las armadoras deben invertir una gran cantidad de dinero para hacer los vehículos cada día mas eficientes.

 

En los últimos 10 días anduve en un auto eléctrico de BMW, un i3, que me permitió hacer mi vida alrededor de un auto 100% libre de emisiones y cargarlo en múltiples partes de la Ciudad de México, nunca tuve que gastar una gota de gasolina, simplemente asistir a lugares cercanos a una Nissan, una BMW, una plaza comercial con carga eléctrica o cargador público, todos ellos ubicados en una aplicación llamada Charge now”.  Ósea, es posible dejar de gastar y emitir hidrocarburos.  El costo… una gran cantidad de dinero, millones y millones de euros por parte de la armadora, del desarrollador de baterías  —se incrementó 100% el rango eléctrico en un periodo muy rápido de tiempo—, materiales, etcétera para lograr este BMW, al igual que lo mismo puedo decir del Leaf, los híbridos de Toyota, etcétera.

 

Lo que quiere decir que la industria automotriz es responsable del producto y de su economía, las reglas de cada país de acelerar esa inversión teniendo clara la rentabilidad de las empresas para que la carrera a las cero emisiones sea certera. Reglas claras en todos los países mantienen a la industria en el camino de la reducción, de cada día menos emisiones, y el motor de combustión interna con grandes desarrollos costosos para hacerlo aún más eficiente, menos contaminante y con vistas de que cada armadora sea rentable y un gran tanque de pensamiento e innovación para crear la nueva movilidad y no aflojar en ningún momento ese camino.