Instrucciones para protestar

Para ser leídas con: No existes, de Soda Stereo, Me Verás Volver Gira 2007

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Proteste lo necesario

En tiempos difíciles, lo más fácil es dificultarlos más. Ignore su responsabilidad –así sea micrométrica- y asuma que el mal gobierno, la mala sociedad y el mal territorio (los componentes de un mal Estado) se tienden frente a usted para ser receptores de su ira contenida por sexenios.

Paso 2. Inspire su protesta

Para donde voltee encontrará inspiración: una situación económica sostenida con pinzas (de depilar); un telón político en donde el más visible y absurdo interés individualista dirige y dirime las cámaras y el destino del país; un clima de encono cubierto por otro clima de “aquí no pasa nada”; una reforma fiscal que no lo fue; la ley de la selva a manos de delincuentes y narcos a la luz de quien quiera viajar en carretera; partidos políticos que ni por asomo representan a la sociedad y se han vuelto, por decir lo menos, execrables; escándalos que en eso quedan, con inusual timing preciso; una economía que reacciona al precio del petróleo por no contar con otros ingresos elementales; historias de desaparecidos, políticos implicados, politización de las reacciones y el pueblo atizado con versiones y agitaciones; la confianza del consumidor por los suelos; un sistema político mejor conocido como cleptocracia en donde el mérito son la habilidad, el colmillo, el descaro y la carta de cambio la impunidad; la exhibición internacional de un país que merece el Nobel del descrédito; en fin, un arcón de problemas para los que parece que la mejor medida es ponerlos bajo una alfombra y entonar la canción de moda, no para ironizar, sino para acompañar el caos.

Paso 3. Refine su protesta

Procure ser original: las mismas consignas en las marchas suelen ser más semejantes a una arenga de una porra pretendiendo ser barra argentina que a la inteligente respuesta frente a una indignación social. ¿Qué han logrado las marchas y los bloqueos en los últimos sexenios de historia reciente en el país? ¿No se irá acercando la hora de atender las causas de manera directa, bien organizada y que busque resultados específicos, sin que, para variar, otros grupos busquen ser beneficiarios de las protestas? ¿No será hora de cambiar de tonada –una que lleva más de 40 años– y a la cual parecemos estar acostumbrados: a la estafa, al robo de recursos públicos y al cinismo político ante la indefensión de quienes les pagan sus dispendios?

 

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