Las ciberrelaciones, una historia de amor-odio

Estos juegos virtuales nos permiten a todos animarnos a ser quienes en persona no somos y a decir cosas que muy difícilmente le diríamos frente a frente a alguien más

Por Yazmín Alessandrini

Encontrar el amor (me refiero al “amor verdadero”) por medio de las redes sociales pudiera parecer un espejismo. Sin embargo, no podría ser del todo tajante y asegurar que eso es imposible, porque de inmediato recibiría reclamos de muchísimas personas (hombres y mujeres) que conozco las cuales, por increíble que parezca, efectivamente han sido flechad@s por cupido y cuyas historias comenzaron con el click de una computadora o de alguno de sus dispositivos móviles (creo que actualmente les llaman gadgets).

En lo personal, a mi parece un poco disparatado poder iniciar una historia de amor echando mano del Internet y renunciando a los llamados métodos tradicionales a los que todos hemos recurrido. Pero, en un mundo donde la tecnología prácticamente se ha apoderado de nuestra cotidianeidad, aquellos a los que nos gustan las cosas a la antigüita bien nos valdría empezar a espabilarnos un poco y aceptar que los tiempos han cambiado y que las cosas ya no son como antes.

Sin embargo, ¿cómo atinarle a la persona correcta sobre todo cuando a diario nos enteramos de historias terribles en las que un hombre y una mujer que se conocen por medio de las redes sociales se involucran y se vinculan?, ¿cómo confiar en un inmenso macrocosmos de personas que se valen de cualquier tipo de engaño (utilizando fotografías que no son suyas e inventándose vidas inexistentes) para lograr que un hombre o una mujer se abran emocionalmente?, ¿cómo saber hasta que punto debemos ser permisivos con nosotros mismos y animarnos a experimentar situaciones que están fuera de nuestro esquema cotidiano?

Adentrándonos en terrenos de la psicología, cabe destacar que estos juegos virtuales nos permiten a todos (sí, ¡a todos!) animarnos a ser quienes en persona no somos y a decir cosas que muy difícilmente le diríamos frente a frente a alguien más, y esto se debe a que descontextualizamos todo por la necesidad que tenemos de liberar el llamado superyó, el cual indefectiblemente se potencializa en estas nuevas dinámicas de simulación en donde el narcisismo juega un papel preponderante. Así las cosas, al final del día lo único que acaba teniendo significado para aquellos que se involucran en este tipo de sinergias es la interacción que logran tener a través de Twitter, Facebook, WhatsApp, Snapchat y otras redes.

En contraparte, también habríamos de tomar en cuenta los aspectos positivos de estas ciberrelaciones, toda vez que el informe Pew de Internet de 2014 arrojó que el 74% de cibernautas adultos reconoció que la llamada súper carretera de la información impactó positivamente en su relación sentimental; mientras que el 20% aseguró que la afectó negativamente.

Mantener contacto con una persona a larga distancia requiere de un esfuerzo más complejo que cuando tenemos una relación convencional. Por lo mismo, cuando nos decidimos a incursionar en estos terrenos es sumamente importante tener muy en claro lo que estamos buscando y qué queremos encontrar, pero también debemos tener muy en claro que hay posibilidades muy altas de que lo que obtendremos no será amor, sino otra cosa.
Así que, tengan mucho cuidado con lo que desean, porque podría hacerse realidad.

 

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