Co-operando

La medida para saber si estamos siendo parte de las soluciones es cuánto estamos dispuestos a cooperar con el entorno y con los demás

Por Toño Esquinca

La medida para saber si estamos siendo parte de las soluciones de todo lo que decimos que queremos cambiar es cuánto estamos dispuestos a co-operar con el entorno y con los demás. La naturaleza es la sabiduría en su más tangible expresión, y si usted se da a la tarea de observarla y estudiarla, se dará cuenta de que todos los ciclos vitales se basan en la cooperación de unos organismos con otros. Consciente o no, la cooperación es la trayectoria de la fuerza vital, porque quiere decir co-operar con una fuerza mayor. Cualquier ciclo de vida que presente problemas tiene su causa en la rebelión de una especie hacia la co-operación con su sistema natural, como lo está haciendo el ser humano con la Madre Tierra. Un tumor es producto de las células que dejaron de cooperar con todo el sistema.

No confunda sometimiento con cooperación, porque el primero es hijo del miedo, y la segunda es hija de la conciencia. Los animales son sabios porque no interfieren con el flujo de la naturaleza que ha de cumplir sus ciclos. Los seres humanos tenemos el gran desafío de saber utilizar el raciocinio y la conciencia superior para co-operar con la vida y no para destruirla, o sí, si es que lo que necesitamos es el exterminio de nuestra especie. En cualquier aspecto de la vida sea usted consciente de cuánto coopera y dese cuenta si es que está siendo una célula no sana en función de lo que usted afirma que debe cambiar.

Las actitudes cooperativas promueven la sustentabilidad no sólo para aquello con lo que usted coopera, sino para usted mismo, porque nada está separado. Coopere consigo mismo, con su propio bienestar; coopere con su pareja, con su familia, con sus vecinos, con su comunidad, con sus compañeros de trabajo, con sus amigos, coopere con los que no conoce; coopere como ciudadano, coopere como ser humano, con lo mejor de sí, y con el talento que le es único. Coopere con su conciencia, con su inteligencia y con su despertar. Renuncie a ser un lastre y a ser un parásito para alguien: recuerde que si usted no hace lo que le corresponde, alguien lo tiene que hacer por usted.

No pierda su valioso tiempo y el de los demás en argumentaciones que sólo buscan el protagonismo de su aburrido ego, mejor coopere en silencio y eventualmente verá cómo destaca de forma natural. Rompa con el mito de que el que coopera es tonto, débil, manipulable o falto de carácter, porque es todo lo contrario: para ser co-operativo se necesitan altas dosis de valor, de madurez, de responsabilidad, de gratitud, de paz mental, de sabiduría y de inteligencia; normalmente quien más alarde hace de sus actos es el que menos coopera y el que tiene más carencias internas. Y si aún siente que no puede cooperar por convicción, al menos coopere por conveniencia, porque entre mejor esté su contexto más fácil será para usted y para los suyos tener bienestar. No viva ciego ante lo que en realidad ocurre, pues taparse los ojos no modifica la verdad de que al final somos uno y estamos en el mismo barco.

 

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