Todo sería tan fácil con una comunicación asertiva

Nuestro columnista Helios Herrera escribe sobre la importancia de una buena comunicación en todos nuestros ámbitos

Todo sería tan fácil con una comunicación asertiva

Hoy vamos a traer a estas líneas a la responsable y causante de muchas separaciones de pareja, conflictos en el trabajo, mal entendidos con los amigos, deterioro entre los lazos con los hijos y demás. ¿Saben a qué me refiero? Efectivamente, la comunicación.

Estarán de acuerdo y no me dejarán mentir, que no es lo mismo decir (lee con mucha atención para identificar las diferencias) “¿Cómo amaneciste vieja?”. A decir ¡Cómo amaneciste, vieja! O peor aún “¿Cómo? Amaneciste vieja”.

Todos los días se habla de comunicación y supuestamente todos los días nos comunicamos, pero realmente no entendemos este término y mucho menos lo llevamos a cabo. Pues bien, comunicación viene de la raíz latina comunicare, que significa poner en común o llegar a un acuerdo en común. Es decir, el proceso por el cual intercambiamos ideas con otras personas.

Revisemos un poco el proceso de la comunicación, el cual se constituye en tres etapas:

1. La primera etapa es el pensamiento y tiene que ver con crear ideas. Para ello se requiere de un periodo de preparación. Cuando no pensamos lo que vamos a decir, lo único que logramos es confundir a la otra persona y por ello es necesario realizar lo siguiente:

Reunir y comprender hechos que faciliten la definición de la idea.

Elegir el mensaje que se quiere transmitir.

Asegurarse que el mensaje tiene un propósito definido para así no divagar.

2. La segunda etapa es la expresión de la idea. Por un lado, está conformada por nuestros gestos, es decir los ademanes y expresión facial que nos caracteriza. Por otro lado, también está la palabra hablada y dentro de ella también hay expresión, pues es preciso seleccionar el orden, el estilo y los términos que se van a usar. Por último, la buena redacción y el correcto uso del lenguaje y de la retórica, le dan expresión a la palabra escrita. Por lo tanto, no basta saber lo que vamos a decir, sino que además el cómo vamos a decirlo, ya que con la expresión, se dejan ver los sentimientos y los motivos de la persona que se está comunicando.

3. La última etapa del proceso de la comunicación, es escuchar. Si la persona que recibe la información no escucha lo que se le está diciendo, simplemente el proceso de la comunicación no se completa. Escuchar es tan importante como pensar y expresarse.                                                  

Diferentes estudios en diversos lugares del mundo, han comprobado que del 70% al 80% de los problemas cotidianos, son por una deficiencia en la forma de comunicarnos. Es importante señalar que no todas las veces una comunicación ineficiente se genera, por no saber o por la manera en que decimos las cosas, sino que existen más factores o barreras en la comunicación como: Físicas (muro, ruido, el aire que se lleva la voz, etc.); fisiológicas (son cuestiones referentes a cualquier disminución de alguno de nuestros cinco sentidos, por ejemplo, labio leporino, tartamudos, etc.) y psicológicas (tienen que ver con la mente y el pensamiento de cada interlocutor).

La mayoría de nosotros creemos que nuestra comunicación es clara y que la otra persona recibe el mensaje tal y como nosotros lo pensamos. Pero cuando preguntas una cosa y te responden otra, o cuando te preguntan “qué dijiste” cada vez que dices algo; es señal de que seguramente no eres tan bueno para comunicarte como creías.

A continuación te comparto los 10 tips que deberás implementar para lograr una  comunicación asertiva y hacer tu vida más sencilla en todos sus ámbitos. 

1. Escenario perfecto. Identifica la persona o grupo y el tema sobre el cuál se tratará la plática para seleccionar el espacio idóneo.

2. Rompe hielo. Aunque sea con alguien cercano, siempre dedica un espacio a saludar o hacer algún comentario de otro tema para relajar el ambiente.

3. Efecto espejo. Nivela tu tono de voz, posición corporal y movimientos a los de la otra persona, inconscientemente genera empatía.

4. Directo al grano. Saber comunicarse no significa hablar de más, sino la capacidad de en pocas palabras decir el mensaje concreto y claro.

5. Palabras en contexto. No es lo mismo hablar con el jefe, que con los hijos o con la pareja; utiliza el vocabulario y expresiones adecuadas.

6. Oídos atentos. Pueden servir para oír o para escuchar, pero no es lo mismo. Concéntrate en escuchar y entender entre líneas el mensaje.

7. Interpreta y cuestiona. Utiliza frases como “déjame ver si te entendí” para repetir las palabras y ver si estás captando realmente las ideas.

8. Stop. Aunque tengas en la punta de la lengua la mejor idea, palabra, consejo o sugerencia; deja que la otra persona concluya por completo.

9. Diferentes realidades. Recuerda que lo que la otra persona dice, está acompañado de su realidad y creencias, jamás juzgues palabras ajenas.

10. Cierres de oro. Cada vez que termine una conversación, agradece el tiempo compartido y el intercambio de ideas sin importar el tema.

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