Delitos contra la mujer

Una de las noticias que recientemente generó escozor fue la concesión de un amparo a Diego Cruz, joven involucrado en el caso conocido como “Los Porkis”

Delitos contra la mujer

Con cierta frecuencia nos llegan noticias que mueven fibras sensibles. Especialmente duros son los informes que nos parecen dar cuenta de alguna injusticia. Y más, cuando se trata de agresiones a segmentos vulnerables: niños, ancianos, indígenas, mujeres, por ejemplo.
Una de las noticias que recientemente generó escozor fue la concesión de un amparo, por parte del juez Anuar González, a Diego Cruz, joven involucrado en el caso conocido por la opinión pública como “Los Porkis”. A propósito del tema, me pareció interesante revisar algunas cifras sobre los delitos contra las mujeres.

Considero que para comprender mejor el panorama de la victimización en México, los registros administrativos de los ministerios públicos no son los más adecuados, porque ya sabemos todo lo que no se denuncia.

Menos denuncia hay, incluso, en el caso de los delitos de corte sexual, donde la cultura, la vergüenza y la revictimización que pueden causarte las burocracias y malos tratos del MP, desincentivan dar cuenta del tema a las autoridades. Por eso es útil la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública del INEGI.

Por la ENVIPE sabemos que los delitos más recurrentes son el robo, la extorsión y el fraude. En general, al comparar la incidencia sobre hombres y mujeres, podemos ver que es más o menos similar.

Sin embargo, al revisar la victimización en el rubro de “otros distintos a los anteriores” —que es donde está concentrado el secuestro o secuestro exprés y los delitos sexuales, tales como hostigamiento, manoseo, exhibicionismo, intento de violación—, nos damos cuenta que de los 860,326 delitos reportados en el 2015, el 80%, casi 700 mil, se cometieron contra mujeres.

Conviene saber, también, que la mayoría de estos delitos suceden entre las 12:00 y las 18:00 horas. De igual manera, casi en uno de cada tres sucesos, la víctima conoce al agresor.

El delito es nocivo porque afecta a una persona, independientemente de su sexo. Sin embargo, algunos delitos son especialmente lacerantes por la dignidad que vulneran, y más sensibles y venenosos cuando afectan sectores más frágiles, como es el caso de tantas mujeres en nuestro país.

 

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