¿Qué nos hace felices?

Los seres humanos somos un manojo de conceptos y valores tanto mal entendidos como mal aplicados a la hora de tratar de explicarle a los demás cómo nos sentimos

¿Qué nos hace felices?

En la actualidad, a la hora de buscar y encontrar nuestros propios satisfactores, no los de pareja, hombres y mujeres por igual caen frecuentemente en frustración y depresión porque no disponen de las herramientas emocionales adecuadas para diagnosticar, analizar y aprovechar aquellas situaciones y circunstancias que les permitan ser verdaderamente felices. Es más, estoy plenamente convencida de que muchos de ustedes, amables lectores, a diario enfrentan múltiples conflictos existenciales porque no comprenden asertiva y atingentemente qué es lo que realmente nos hace felices y nos permite tener una vida plena.

Por principio de cuentas, ya bien instalados en lo que consideramos la adultez, los seres humanos somos un manojo de conceptos y valores tanto mal entendidos como mal aplicados a la hora de tratar de explicarle a los demás cuáles son las razones por las que somos felices o infelices, lo que por ende nos lleva a confundir todo aquello que somos y hacemos con respecto a si, efectivamente, el ser, el hacer y/o el tener nos conducen, efectivamente, a la genuina felicidad.

Vivimos en una sociedad que constantemente confunde a aquellos quienes la conforman, a grado tal que todos los días, con base en engaños y estereotipos, nos quieren obligar a creer que tener cierto tipo de apariencia física y consumir cierto tipo de productos, por ejemplo, nos va a hacer sumamente felices y triunfadores. Sin embargo, cualquiera con dos dedos de frente sabe muy bien que la felicidad es una cosa y el éxito es otra, aunque ambos bien podrían ir de la mano siempre y cuando los dos se sujeten del principal precepto del que podemos echar mano todos los habitantes de este universo: el amor.

“¿Qué quiero?”, “¿qué necesito?”, “¿qué me hace falta?”, entre otras interrogantes, son preguntas que a diario nos hacemos y que incesantemente golpean nuestra psique porque por falta de madurez e inteligencia perdemos mucho tiempo viendo y envidiando los logros de los demás y prácticamente nos olvidamos de las cosas buenas que nos rodean y que realizamos. Así las cosas, prácticamente todo el día estamos envidiando al vecino porque se compró un automóvil último modelo; porque la compañera del gimnasio posee un cuerpo envidiable sólo con ejercitarse tres días a la semana y nosotros lo hacemos cinco; o porque nuestro hermano mayor se puede ir de vacaciones al extranjero mientras nosotros apenas podemos irnos un fin de semana a un balneario cercano a la ciudad donde vivimos…

Y es justo este tipo de pensamiento el que nos impide disfrutar nuestro entorno y nuestros logros, por muy pequeños o insignificantes que nos parezcan.

No hace mucho tiempo conversaba con un amigo mío, un artista plástico muy afamado y me compartió una enorme enseñanza que tenía mucho que ver con la felicidad: se fue a vacacionar a Miami con un cuate suyo al que tenía mucho tiempo de no ver y éste le dijo: “¿Sabes? Seguramente tu piensas que soy sumamente feliz porque tengo una casa cerca de la playa, porque poseo un yate y porque tengo una buena cantidad de dinero ahorrado en el banco. Pero ¿qué crees? Nada de lo que tengo me hace feliz y esto se debe a que casi todos los días de mi vida me pregunto a mi mismo: ‘¿tengo una enfermedad incurable?’, ‘¿tengo un hijo en la cárcel por ser un delincuente?’, ‘¿tengo una esposa que me está fiscalizando las 24 horas del día, qué hago, dónde estoy, con quién hablo?’. ‘¿tengo tantas riquezas materiales que no encuentro la manera de poder falsear mi declaración para no tener que pagar tantos impuestos?’. Y mi respuesta a todas estas preguntas es un tajante y contundente ‘no’. Por lo tanto, lo que me hace feliz no es lo que tengo… ¡sino lo que no tengo!”

¡Vaya perla de sabiduría!

Y no olviden que los fines de semana (medianoche de domingo y lunes) los espero en su programa Exclusivo Para Hombres, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

 

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