Por México #FueraElFuero

La manipulación de este beneficio se ha convertido en un escaparate de actos deleznables, el cual ha permitido que prevalezca la impunidad y evasión de la justicia

Por México #FueraElFuero

El fuero constitucional surgió como una garantía contra la represión. Esta figura estaba pensada para permitir a legisladores y autoridades, contrarios a la posición oficial, expresarse con libertad, cumplir o trabajar en beneficio de la comunidad sin hostigamiento. Por ejemplo, que los legisladores pudieran exponer sus ideas en la Tribuna, sin que alguien pudiera frenarlos.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el uso del fuero ha sufrido graves modificaciones realizadas, precisamente, por quienes gozan de su beneficio, más que nada, para satisfacer sus caprichos, siempre en busca de su protección a ultranza, por los actos que cometen, no siempre en beneficio de las comunidades que representan, sino que muchas veces en contra de ellas.

Es decir, la manipulación del fuero se ha convertido en un escaparate de actos deleznables, que ha permitido que prevalezca la impunidad y evasión de la justicia, la cual se ve impedida para castigar delitos cometidos por quienes lo ostentan. Para poder juzgar a esta “clase privilegiada” se debe recurrir a una figura denominada “desafuero”, que difícilmente se inicia, toda vez que el proceso regularmente se politiza y empantana.

Tristemente, en la vida real, abundan los casos donde funcionarios públicos y representantes, usan esta figura para sacarle la vuelta a la ley.

Nos encontramos con casos tan grotescos como el de Julio César Godoy quien, perseguido por la justicia, se coló en un coche a la Cámara de Diputados en 2010, y se atrincheró 48 horas, hasta que tomó protesta y obtuvo la protección del fuero.

Apenas hace unos días, el diputado suplente por Chihuahua, Antonio Tarín, hizo exactamente lo mismo, buscando evadir acusaciones por el uso indebido de 300 millones de pesos de dinero público.

Existen casos de legisladores, presidentes municipales o gobernadores, que se han dedicado en sus distritos y territorios, a despojar de propiedades a ciudadanos honestos y a esquilmarlos de diferentes formas, sin que las denuncias en contra prosperen, por el simple hecho de ostentar un cargo de representación popular.

La función del fuero se ha trastocado a tal grado, que se utiliza para cometer actos de corrupción incalificables. Se ha pervertido hasta el nivel de usarlo como una medicina que inmuniza contra cualquier ley.

Pero la historia no termina ahí.

En México, el 99 por ciento de los delitos no son castigados, así que vivimos en un país donde, para fines prácticos, los criminales “gozan de fuero”.

Además, en nuestra sociedad hay otros tipos de “impunidad”, otorgados por el poder del dinero, la soberbia y la corrupción.

Ahí está la prepotencia de los #lords y las #ladys, que sólo por su estatus social, viven convencidos de que la ley no se les aplica. O los porkys en Veracruz, que consiguen amparos con criterios judiciales ridículos y ofensivos para la sociedad, y que los mantienen impunes frente al abuso cometido contra una joven.

Desde mi trinchera como senador estoy contra el fuero porque ha sido pervertido de su sentido original. He iniciado leyes contra este instrumento en el Senado y también como diputado constituyente de la Ciudad de México, donde logramos quitar esta figura en la naciente Constitución.

También sigo batallando en tribunales mi derecho a quitarme el fuero en lo personal, porque quiero presentarme ante la sociedad como alguien que nada debe y nada teme.

Los mexicanos están cada día más hartos de que estas figuras existan y de que los políticos, que deben cumplir con una función específica, como cualquier mortal, continúen convencidos que son semidioses. Por eso insisto #FueraElFuero.