¿Consumido hasta las cenizas por el trabajo?

Nuestro columnista Helios Herrera escribe sobre la importancia de contar con un horario laboral adecuado

¿Consumido hasta las cenizas por el trabajo?

En esta época global, en que vivimos acelerados y trabajamos “de gallo a grillo”, ya sea por la cantidad de trabajo, las distintas actividades, o bien, por el tráfico que nos agobia cada mañana -donde quiera que estemos- corremos el riesgo de ser consumidos física, mental y emocionalmente a tal grado que nos haga sumarnos a las cifras del Síndrome de Burnout. ¿Has oído hablar de él?

Los médicos lo describen como: “La respuesta de nuestro organismo al haber estado expuesto a presiones prolongadas por factores estresantes emocionales e interpersonales relacionados con el trabajo”. Está catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad específicamente en la categoría de “problemas relacionados con dificultades para afrontar la vida”. En otros medios es conocido como Síndrome de Desgaste Ocupacional o Profesional.

Cotidianamente se le nombra “fatiga o estrés crónico”, sin embargo, este lenguaje tan común nos impide analizar su nivel de importancia al ser uno de los padecimientos que más presencia e importancia tienen a nivel mundial.

Muchos estudios muestran que las mujeres están mayormente asociadas con un creciente riesgo de desarrollar el síndrome, debido al doble rol que tienen que desempeñar en el hogar y en el trabajo, todo esto gracias a los fuertes (y no siempre tan útiles) paradigmas establecidos por la sociedad.

Si bien es cierto que no existen causas específicas para este padecimiento, sí podemos notar una estrecha relación en cuanto a ciertos factores como:

  • Excesivo nivel de exigencia laboral.
  • Actividades laborales que vinculan al trabajador con clientes. (Algunas profesiones con mayor propensión son vendedor, doctor, consultor, trabajador social, etcétera.)
  • Desgastantes jornadas y horarios laborales.
  • Desvalorización del puesto o del trabajo hecho.
  • Confusión entre las expectativas y las prioridades.
  • Falta de seguridad laboral.
  • Exceso de compromiso en relación con las responsabilidades del trabajo.
  • Alineación entre los objetivos y valores del trabajador con los de la organización.
  • Bajos niveles de desafío, autonomía, control y retroalimentación sobre resultados.

Pudiera parecer cualquier cosa, sin embargo, tiene fuertes implicaciones y resultan realmente preocupantes sus consecuencias.

Algunas afecciones son insomnio, deterioro cardiovascular, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida o incremento de peso, dolores musculares, migrañas, problemas de sueño, alergias, asma, fatiga crónica, problemas con los ciclos menstruales o incluso daños a nivel cerebral. A esto debemos sumar el impacto emocional, depresiones, cambios de humor, entre otros lo cual puede fomentar la presencia de enfermedades psicosomáticas. Muchos profesionales llegan a recomendar el consumo de sustancias (drogas, fármacos, entre otras), pero esto también repercute en nuestra salud. 

En cuanto al área laboral, este padecimiento impacta en la disminución de la calidad y productividad laboral. Provoca actitud negativa, bajo umbral de tolerancia a la presión y a las personas, atmósfera de trabajo tóxica, aumento de absentismo, disminución del sentido de realización, entre otros.

El estrés laboral puede ser un factor base para el desarrollo del Síndrome de Burnout. Este tipo de estrés ocurre cuando aparece un proceso de acomodación psicológica entre el trabajador estresado y el trabajo estresante.

Podemos identificar en este proceso tres fases:

  1. Fase de estrés. Se da un desajuste entre las demandas laborales y los recursos del trabajador.
  2. Fase de agotamiento. Aparecen respuestas crónicas de preocupación, tensión, ansiedad y fatiga.
  3. Fase de agotamiento defensivo. Aparecen cambios nocivos en las conductas del trabajador.

Es necesario que la institución se preocupe en un inicio por organizarse y ofrecer lo necesario para reducir el estrés y la sobrecarga laborales para aminorar esta afección. 

Si eres el encargado de una empresa o tienes a tu cargo equipo de trabajo, no les prometas cosas que no les vas a cumplir, seamos congruentes, si no podremos cumplir algo, es mejor ni siquiera mencionarlo para evitar crear falsas expectativas, esto incluye:

  • Proyección de un trabajo contra el tiempo real de entrega de proyectos.
  • Herramientas de trabajo contra las exigencias de las mismas.
  • Incentivos contra los presupuestos. 

Ofrece un espacio que permita desarrollar nuevas y mejores habilidades y conocimientos, para detonar un sentido de pertenencia, un sentimiento de éxito profesional y la noción de autoeficacia. Además:

  • Sé justo con tus colaboradores. Todos merecen un trato equitativo.
  • Detecta a las personas estresadas y ayúdales a reducir las fuentes de estrés que están cerca de ellos, mejorando las interacciones entre los grupos de trabajo.
  • Ofréceles educación emocional o los recursos necesarios para equilibrar sus áreas vitales como la familiar, personal y laboral.

Piensa, reflexiona y actúa.

 

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