La guerra sucia y el voto del miedo en el Edomex

En el Estado de México no sólo se vive una elección de Estado, sino una estrategia de guerra sucia y terror

La guerra sucia y el voto del miedo en el Edomex

En el Estado de México no sólo se vive una elección de Estado, sino una estrategia de guerra sucia y terror, cuya apuesta única es apostarle al miedo de los votantes para que el PRI gane a como dé lugar.

A pesar de la veda electoral, la volcada federal en esa entidad es impresionantemente cínica. Desde el priista mayor, el presidente Enrique Peña Nieto; su esposa Angélica Rivera y hasta el secretario de Salud, José Narro, siguen visitando la entidad para entregar obras o inaugurar obras.

El lunes, Peña Nieto visitó Tecámac con el pretexto de inaugurar una planta de Grupo Peñafiel y aprovechó para presumir la mayor generación de empleos e inversión extranjera en los últimos años.

Un día después, José Narro se metió a Chalco, la cuna de Solidaridad, donde supervisó las instalaciones del Hospital General de ese municipio y entregó de cajas de medicamento queriendo lucrar con la salud de los mexiquenses.

A pesar de la evidente y flagrante violación a la veda electoral, el INE ha sido omiso en tolerar la situación. Cuestionado el mismo lunes pasado, el consejero Ciro Murayama dijo que, a reserva de revisar el caso, el acto no fue de alcance “masivo” pues se realizó dentro de las instalaciones de la empresa Peñafiel. El consejero sólo reconoció que el Presidente debe guiarse por los principios de prudencia y legalidad en sus actividades públicas.

Ante esta violación a las normas electorales, ACCIÓN NACIONAL y el resto de la oposición han presentado quejas ante el INE para que sancione este proselitismo cínico y ramplón. Pero si una ley, una obligación, no ata las manos del Presidente ni al Pri-Gobierno para intervenir en esta elección, mucho menos lo van a hacer sus colaboradores.

El domingo pasado, Xóchitl Gálvez vivió momento de terror en el Edomex. Como es, la delegada de Miguel Hidalgo se metió al tianguis sobre ruedas de “El Tenayo” para hacer proselitismo a favor de Josefina Vázquez Mota candidata del PAN y literalmente tuvo que salir corriendo del lugar, ante un riesgo inminente a su integridad física.

Hugo López, “El Gigio”, un golpeador del PRI, organizó a una turba para agredir a una brigada de 30 voluntarios del PAN y de la exigencia para abandonar el lugar pasó a los golpes, patadas y trancazos. El resto de los candidatos a la gubernatura mexiquense se solidarizaron con la delegada de Miguel Hidalgo. El PRI guardó silencio.

Sin embargo, una provocación y agresión fueron respondidas el mismo día, pero del lado de Xochimilco, cuando la esposa del presidente, Angélica Rivera, acudió como “cualquier ciudadano” a pasear a Xochimilco. Sólo que omitió un pequeño detalle: la gente no la quiere, ni a su esposo ni a su partido.

Decepcionada por la pésima administración federal, a la población de Xochimilco en la CDMX y paseantes les indignó aún más el despliegue de seguridad debido a que para su traslado y seguridad la Primera Dama ocupó ocho camionetas Suburban y dos motocicletas, mismas que obstruyeron calles y avenidas con tal de agilizar el traslado de la esposa del jefe del ejecutivo.

La respuesta y el repudio social no se hizo esperar: paseantes que estaban a su alrededor reprocharon su presencia de forma clara.
En el Estado de México hay una elección de Estado y la apuesta es el voto del miedo, el cual siempre le ha funcionado al PRI-Gobierno.

Las quejas ante el INE tampoco prosperarán, eso también es un hecho. Sin embargo, pareciera que Peña Nieto y su partido no se dan cuenta que lo que pasó en Xochimilco es un reflejo del sentir nacional, no solo de la población mexiquense, coahuilense, nayarita o veracruzana.

Entre insultos y gritos en Xochimilco se demostró que nadie aprueba a la familia presidencial, ni al PRI-Gobierno, ni a su clase política corrupta.

 

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