¿Con cuánto eliminamos la pobreza?

El gobierno gasta 2.8 billones de pesos en sectores como educación, salud, vivienda, servicios públicos y programas asistenciales

¿Con cuánto eliminamos la pobreza?

¿Sabes cuánto gasta el gobierno en desarrollo social; es decir, en educación, salud, vivienda, servicios públicos, programas asistenciales, por ejemplo? ¡2.8 billones de pesos! ¡Casi tres millones de millones de pesos! Poco más del 50% del Presupuesto de Egresos de la Federación en 2017.

¿Es suficiente ese gasto? ¿Se invierte adecuadamente? ¿Es efectiva la política de desarrollo social en nuestro país?

Parte de las respuestas las encontramos en las cifras de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2016 del CONEVAL.

El porcentaje de pobreza aumentó de 45.5 a 46.2%. Esto representó un aumento en el número de personas pobres, pasando de 53 a 55 millones. Dos millones de personas más.

En lo que se refiere a la población vulnerable por carencias sociales es decir, ciudadanos que hoy pueden tener educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios básicos o alimentación pero mañana quién sabe, por eso su vulnerabilidad, hubo una reducción al pasar de casi 29% a poco más del 26%. Aproximadamente, dos millones de personas menos vulnerables.

Uno de los elementos centrales para dimensionar la pobreza en nuestro país es el ingreso del ciudadano. Porque aunque no es el único factor, es determinante en la adquisición de bienes y servicios. Si no tienes para comer lo necesario, menos para andar exigiendo otros derechos.

El CONEVAL calcula mensualmente el valor de las canastas alimentaria y no alimentaria para las áreas rurales y urbanas en el país. Te sirven para poder decir, si alcanzas el ingreso para adquirir esta canasta, pues tienes bienestar, o al menos, el bienestar mínimo.

El valor de la canasta alimentaria urbana está en mil 370 y la canasta alimentaria rural en 980 pesos. La suma de la canasta alimentaria y la no alimentaria, es decir, los ingresos que requieres para pagar otras necesidades básicas, está en mil 787 la rural y 2 mil 765 la urbana.

Aquí cabe una pregunta muy interesante: concediendo que con esto se tiene bienestar, aunque sea mínimo, ¿cuántas personas en México pueden pagar estas canastas? Hasta el 2014, el 50% de los mexicanos, 1 de cada 2 estaba por debajo de la línea de bienestar.

El otro tema es que estos indicadores son los pisos mínimos para el desarrollo social. Un desarrollo adecuado se logra con más que acceso a comprar lo básico y tener agua en casa.

Lo que se requieren son alternativas, opciones, oportunidades reales: que cualquier persona pueda acceder y participar en prácticamente cualquier actividad económica, política y social que se proponga. Eso es un país desarrollado.