Instrucciones para vacunarse contra silencios incómodos

Para ser leídas con: The sound of silence, de Simon & Garfunkel

Instrucciones para vacunarse contra silencios incómodos

Paso 1. Acomode sus silencios

Hay que ser feliz por si alguien pregunta. Incluso si no sabe estar en paz, ni siquiera consigo mismo. Si esta crónica infección de sobreestimulación cae sobre usted, vaya a lo básico y respete la integridad de un momento sin juicio ni etiqueta. O sea: ¡cállese! Pero desde el origen. Cierre la llave a la presa de la mente y disfrute cómo la no conceptualidad se sienta en su propio sillón. Disfrute el proceso y repítalo tantas veces como requiera una salida de emergencia durante el día. La agradecerá (en silencio).

Paso 2. Aprenda modales (en Pinterest)

Hay días en los que uno debería dedicarse a aprender a desaprender. Parece broma que haya más pericia en las redes que en la mesa del comedor o en un elevador. Dado que las palabras tienen sentido sólo si son premiadas por un Like, en una especie de mercantilismo lingüístico, busque evitar el silencio incómodo y ayúdese un poco notando que hay alguien más que usted en el universo e interésese por la existencia de su interlocutor. Derivado del punto uno de estas instrucciones, saltará una nueva y fresca forma en la que vea la situación en la que le daba igual qué decir.

Paso 3. Hable, a menos que pueda mejorar el silencio

Impresione a Dios con su ingenio. Si es que siente una repentina Indiferencia conversacional, pruebe verse en un espejo y validar si lo que pasa no es que tiene una percepción equívoca de su identidad y, por ende, de su noción personal. De ser así, dese por apercibido que al percibir el mundo de manera errónea, sólo lo verá de una forma posible: a su manera. Y para colmo, el resultado de esto resultará en atesorar, defender y proyectar dicha identidad cuando en realidad se tratará de un holograma. Es una descripción del mundo, no el mundo. Después de todo, la noción del “yo”, no es más que una designación conceptual. Ahora sí, lo que sea que salga de su boca será proferido con sumo cuidado, sabiendo que tendrá consecuencias.

Paso 4. Honre sus silencios

Si hay que matar tiempo, por lo menos que sea de calidad. Toda palabra trae consigo una cosmovisión. Si no se ha aburrido de estar con vida, explórela a partir de sus habitantes. Vea cómo hay silencios que llenan y otros que abruman. Sabiendo que la experiencia que tiene del mundo depende de su punto de vista, hará que sea más ligero y llevadero con el universo y consigo mismo. Comprenda y practique la elegancia del estar. Estamos muy poco tiempo en el mundo. Gócelo. No hay momentos ordinarios. Ni siquiera en los que uno se queda en silencio.