No seas diferente... ¡Haz la diferencia!

Es sumamente importante que ya ubicados en la etapa adulta podamos contar con un autodiagnóstico para conocer cuáles son nuestras virtudes, defectos, talentos y limitantes

Por Yazmín Alessandrini

A diario, en nuestra vida cotidiana, todos los seres humanos encaramos diversos tipos de escenarios (algunos sumamente negativos) que requieren de nuestro mayor esfuerzo y la mejor de las actitudes para superarlos y salir adelante. Pero como en todas las cosas, habrá ocasiones en las que podremos quedar satisfechos por haber superado el desafío, lo que nos permitirá robustecer nuestro carácter y acrecentar nuestra experiencia; pero también habrá veces en las que será muy difícil salir con el brazo levantado y no nos quedará más remedio que aceptar el fracaso, aprender de éste y seguir adelante.

Y sí, la vida definitivamente no es nada sencilla, a diario todos debemos enfrentar y superar adversidades para consolidarnos como seres humanos. Sin embargo, existen muchísimas circunstancias que sólo nos exigen echar mano de una mejor actitud para que éstas puedan resolverse, pero por adolecer de inteligencia emocional no nos damos cuenta de ello.

Por lo mismo, es sumamente importante que, ya ubicados en nuestra etapa adulta, todos podamos contar con un autodiagnóstico de nosotros mismos para conocer de cabo a rabo cuáles son nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestros talentos y nuestras limitantes, porque sólo así sabremos bien a bien con qué tipo de herramientas contamos para enfrentar atingente y eficientemente nuestra cotidianeidad. Porque al final del día todos tenemos talento para algunas cosas pero al mismo tiempo, también todos estamos acotados y cortos de conocimiento como para querer pretender ganar todas las batallas que enfrentemos.

Aquí lo importante es procurar evitar las confrontaciones y los conflictos. Hay que ser prácticos y pragmáticos en la manera como vivimos nuestras vidas. En la medida en la que ponemos sobre la mesas nuestras habilidades y nuestros conocimientos para facilitarnos el día a día, pero también para poder ayudar a las personas más cercanas a nosotros porque una de las claves de saber vivir bien tiene mucho que ver con la manera como aprendemos a ser útiles para los demás. Vivimos en un universo donde, nos guste o no, todo el tiempo vamos a restar rodeados de gente y, nos guste o no también, mucha de esa gente va a requerir de nuestra ayuda en algún momento dado y ahí es cuando tenemos el enorme compromiso (con nosotros mismos) de demostrar que podemos hacer aportaciones positivas a las vidas de otros.

Y no es necesario quebrarnos la cabeza y asumir que tenemos que arreglar el planeta entero para que toda la gente sepa de nuestro valor y nuestro talento. Nada de eso. A veces sólo basta con un poco de cortesía, con una poca de sensibilidad, con esfuerzos muy mínimos (pero constantes y disciplinados) para que nuestro propio entorno y el de muchos más que están cerca nuestro cambie radicalmente y se convierta en un mejor lugar de residencia para todos. Mejorar nuestra actitud, pero sobre todo nuestra óptica de cómo percibimos las situaciones, a las personas, los problemas, nos va a ayudar en mucho para salir de esa horrible zona de confort que nos orilla a pensar todo el tiempo que aquello que ocurre a nuestro alrededor si no nos afecta no es problema nuestro.

Ser mejores personas sólo se resume a una acción muy simple: Empezar a ser buenos con nosotros mismos.

Y no olviden que los viernes a las 00:00 horas y los domingos a la 1:00 de la madrugada (repetición) los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula.

 

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