De corazón

Desde los primeros vestigios humanos, en el mundo místico, en el religioso y en el de las bellas artes, el corazón se ha descrito como el gran tesoro escondido del ser humano

De corazón

Recientes investigaciones sobre los campos electromagnéticos emitidos por el corazón y por el cerebro han demostrado que las frecuencias y fuerza de este campo son mucho más potentes en el corazón que en el cerebro. Incluso demuestran que el corazón genera campos de formas más complejas y que el cerebro emite un campo eléctrico muy tenue. También se ha podido probar que entre más sincronizadas estén las frecuencias entre el corazón y la mente, la vida se puede llevar con más armonía y orden. Probablemente sea esto lo que demuestre que cuando a un pensamiento le imprimimos la fuerza de la emoción, éste se materializa rápidamente, sea positivo o negativo.

Desde los primeros vestigios humanos, en el mundo místico, en el religioso y en el de las bellas artes, el corazón se ha descrito como el gran tesoro escondido del ser humano, y lo interesante de esta Era es que nos estamos acercando a una apreciación con el sustento del rigor científico, que va convirtiendo a la manera de entender al corazón de sólo una idea poética y romántica al concepto de un complejo mecanismo psico-emocional y físico del que nos tenemos que ocupar en todo sentido.

Algunas escuelas metafísicas afirman que en cuanto existe entendimiento entre dos seres, los corazones -físicamente- sincronizan sus latidos, al igual los choques generan disparidad en la sincronía. Por eso es que los abrazos son tan reconfortantes y concientes o no, los procuramos, pues en realidad lo que estamos buscando es acercar físicamente a los corazones.

¿Se imagina usted toda la magia que hay detrás de esto? Pocas veces -tal vez nunca- nos detenemos a reflexionar cuánto tenemos que agradecerle al corazón. Si usted se precia de tener alguien a quien amar, agradezca que el corazón de su ser querido esté latiendo, pues en cuanto esta bomba sagrada se detiene, todo termina. Pruebe un día viajar con el poder de su conciencia para reparar en lo grandioso que es el trabajo del corazón, que en realidad marca el inicio y el final de nuestra existencia en esta vida material.

Por eso es que se dice que el corazón sabe qué es lo mejor para nosotros, pues su campo de influencia e información es mucho más grande y poderoso. Recuerde que lo que se escucha antes que cualquier cosa mientras estamos en el vientre materno, es el conmovedor e incomparable sonido de un corazón que ha sido encendido.

Antes de albergar cualquier rencor, o de propagar más odio y resentimiento, contemple cómo detrás de cualquier interacción con los demás, está siempre el latido de los corazones.

Experimente remitirse a este pulso cuando se encuentre ante una situación complicada, pues es una manera sumamente efectiva e inmediata de conectarse con la fuente, o el origen de todo; con mucha seguridad en este canal encontrará mejores y más eficaces respuestas que en el ruido de las cosas aprendidas por la mente, que siempre va un paso después de los latidos.

Incluso, cuando esté parado en una encrucijada y no sepa qué decidir, tómese el pulso, y notará que aquello con lo que esté realmente a favor, será evidente en la aceleración de esta bomba de la cual literalmente depende su vida.

No se complique tanto y sea más sencillo utilizando esa herramienta que lo acompaña a cada instante; pero sobre todo sea bueno con los corazones de los otros, y no se olvide de bendecir cada que pueda el corazón físico de los que ama, porque es gracias a su función que podemos gozar de sus presencias como las conocemos ahora.