Ser humanos

Hombres y mujeres por igual poco a poco han ido renunciando, no sé si voluntaria o involuntariamente, a esa valiosísima peculiaridad que les permite ser humanos.

Por Yazmín Alessandrini

Desde un punto de vista biológico, el ser humano es aquel espécimen cuya especie está vinculada al homo sapiens poseedor de características y diferencias que lo colocan, aparentemente, por encima del resto de todas las especies animales porque éste es capaz de realizar acciones tan complejas y específicas como hablar, pensar y que, más allá de los aspectos corporales, cuenta con la capacidad de amar, reflexionar, crear, interactuar con sus semejantes, leer, escribir, crear sistemas de pensamientos, etcétera. Sin embargo, dadas las actuales circunstancias bajo las que vivimos en nuestra sociedad actual, está más que claro que hombres y mujeres por igual poco a poco han ido renunciando, no sé si voluntaria o involuntariamente, a esa valiosísima peculiaridad que les permite ser humanos.

Y es que, definitivamente, el hecho de que seamos capaces de realizar complejas operaciones conceptuales y simbólicas, como puede ser el uso de refinados sistemas lingüísticos que nos permiten comunicar nuestros pensamientos a través del lenguaje hablado, no nos ubica en una posición tangible que nos permita considerarnos superiores a otras especies. Y esto lo menciono porque desgraciadamente mientras el hombre evoluciona en distintos ámbitos de su cotidianeidad pareciera decidido a alejarse de las características que le permitieron ubicarse como el principal protagonista de la pirámide evolutiva.

Triste pero cierto. Los llamados “seres humanos” actualmente ya son cualquier cosa, menos humanos. Inmersos en la vorágine de sus afanes y ambiciones, hombres y mujeres día a día van demostrando que prácticamente ya dejaron de regirse por el amor y ahora sólo parecieran estar interesados en demostrar su supremacía individual a través de acciones que, lamentablemente, los van alejando de aquellos rasgos humanos que los caracterizaban.

Ser humano significa desarrollar dentro de nosotros mismos pensamientos y sentimientos que podemos concretizar a través de nuestras acciones, acciones que siempre debieran tener un impacto positivo tanto en nuestras vidas como en las vidas de aquellos a quienes amamos. Ser sinceros y sensibles, reconociendo que el amor es parte de nosotros mismos y de todo lo demás, desarrollando una capacidad para poder equilibrarnos y adaptarnos a los cambios siempre esperando lo mejor de nosotros mismos y no sacando ventaja de aquellos a quienes percibimos como vulnerables.

En definitiva, ser humano significa reconocernos como entes únicos e irrepetibles que debemos aceptar nuestra misión en esta vida (sea cual sea) y ejecutarla para beneficio de nosotros mismos y los demás, dejando de lado el miedo, el egoísmo, la envidia, la duda, la injusticia y el resentimiento, aceptando que ningún hombre es una isla desierta y que todos necesitamos de todos para mejorar todos aquellos aspectos perfectibles de nuestra existencia.

Vivir a plenitud nuestra vida, ser responsable al 100% de ésta, asimilar en su totalidad que la creación siempre es más poderosa que la destrucción, reconocer que el progreso, la evolución y el desarrollo evitarán que nos transformemos en seres inútiles y apáticos… son las mejores armas con las que podremos contar para almacenar modestia, sabiduría y amor, preceptos que si sabemos compartirlos definitivamente nos permitirán el mayor logro al que podemos aspirar: Ser humanos.

Y tú… ¿eres un ser humano o simplemente eres un ser?

 

TE RECOMENDAMOS:

 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo