¿Gobiernos de la CDMX y Edomex deben considerar nuevas políticas para evitar contingencias?

Urge fortalecer mecanismos de monitoreo, reporte y verificación, así como de evaluación de la política ambiental

¿Gobiernos de la CDMX y Edomex deben considerar nuevas políticas para evitar contingencias?

Las contingencias ambientales son medidas extraordinarias que se ponen en marcha para proteger la salud de la población ante la presencia de altos índices de ozono. Cuando se rebasan los 150 puntos IMECAS entran en vigor medidas y recomendaciones de observación obligatoria.

En la semana que va del 15 al 21 de mayo hemos tenido días consecutivos de contingencia ambiental en la Ciudad de México y en el área metropolitana, que incluye a municipios del Estado de México.

El aumento de la temperatura que estamos experimentando tiene una explicación estacional: de febrero a junio se presenta una etapa seca y cálida en la que hay escasez de vientos, poca humedad e intensa radiación solar. Pero también hay una relación con el cambio climático que está incidiendo de manera veloz en nuestra vida.

Las autoridades tienen el mandato de proteger nuestra supervivencia y por tanto sí deben trabajar en el diseño de nuevas políticas metropolitanas para evitar que se presenten nuevas contingencias ambientales.

Estas nuevas políticas deben estar alineadas con la Ley General de Cambio Climático, el Fondo para el Cambio Climático, el Sistema para el Cambio Climático y la Ley de Transición energética.

Recordemos además que nuestro país ha ratificado el Protocolo de París, el cual implica entre otras medidas, un compromiso para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 2 grados centígrados y la revisión de las contribuciones cada cinco años a partir de 2020, con el propósito de crear metas más ambiciosas en reducción de emisiones.

Además de lo anterior, México se ha comprometido a reducir en 50% el número de municipios vulnerables; alcanzar en el 2030 una tasa 0% de deforestación y garantizar y monitorear el tratamiento de aguas residuales urbanas e industriales en asentamientos humanos mayores a 500,000 habitantes.

Estos compromisos y propósitos son encomiables. Pero no son suficientes. Urge fortalecer mecanismos de monitoreo, reporte y verificación, así como de evaluación de la política ambiental.

Debemos sacar provecho también de los instrumentos bilaterales que hemos suscrito y ratificado con el estado de California; la provincia de Quebec; Japón, y Alemania, modelos y referentes que han logrado una transición de energías fósiles a energías limpias y renovables.