¿La propuesta de aumento de salario mínimo para quedar en 92 pesos es suficiente o sólo se trata de una medida política?

En la presente administración ya se logró desvincular el salario mínimo en la legislación nacional mediante modificaciones a la Constitución

Por Marcela Guerra

En el Programa Sectorial de Trabajo y Previsión Social 2013-2018 se determinó avanzar en la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo, así como en el establecimiento de un solo salario mínimo general en el país.

En ese programa también se consideró promover la desvinculación del salario mínimo en la legislación mexicana con el fin de que su fijación atendiera estrictamente, al mandato constitucional de que los salarios mínimos deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural; así como para proveer la educación obligatoria de los hijos.

En la presente administración ya se logró desvincular el salario mínimo en la legislación nacional mediante modificaciones a nuestra Carta Magna y a través de la Ley para Determinar el Valor de la Unidad de Medida y Actualización.

La propuesta de fijar en 92 pesos el salario mínimo está sustentada en cálculos en los que han participado académicos, el sector obrero, el gobierno y el sector privado.

Es necesario recordar que entre diciembre de 2012 y marzo de 2017, el salario mínimo recuperó 12.2% del poder adquisitivo en términos reales, lo que significa una recuperación cinco veces mayor a la alcanzada en los dos sexenios anteriores.

La volatilidad de los mercados, el índice actual de inflación y la inestabilidad de las economías más importantes del mundo, han evitado que esos avances en los incrementos del salario mínimo, se vean traducidos en el poder de compra de las familias mexicanas.

México está transitando hacia un país competitivo no únicamente por el precio de su mano de obra, sino por su productividad y por el creciente valor agregado que contienen nuestras exportaciones.

El incremento a los salarios mínimos fortalecerá la demanda de nuestro mercado interno, apuntalará la línea de crecimiento de la economía mexicana y contribuirá a reducir los niveles de marginación.

Sin embargo, el combate real a la pobreza pasa por la revisión salarial, pero no depende exclusivamente de este factor, de ahí que simultáneamente se esté apoyando a los trabajadores mexicanos con una mayor cobertura en el sistema de salud, en el acceso a la vivienda; en el esfuerzo de proveer y asegurar una educación de calidad.

En conclusión: la propuesta de incrementar el salario mínimo a 92 pesos no es suficiente, pero forma parte de un proceso que se encamina a mejorar de manera gradual y sostenida el ingreso de los mexicanos.

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