Concejo indígena de Gobierno: Lucha por la vida

El acuerdo de esta asamblea constitutiva del CIG resolvió que su vocera fuera María de Jesús Patricio Martínez, mujer náhuatl de Jalisco

Concejo indígena de Gobierno: Lucha por la vida
Por Ibero

El fin de semana pasado, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, tuvo lugar la asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) del Congreso Nacional Indígena (CNI). Esta asamblea contó con la participación de 1,252 delegados del CNI -representantes de 58 pueblos, naciones y tribus indígenas de México, provenientes de todos y cada uno de los estados del país-, 230 delegados zapatistas y varios cientos de invitados. El acuerdo de esta asamblea constitutiva del CIG resolvió que 71 hombres y mujeres de los distintos pueblos indígenas que conforman el CNI asumieran el cargo de concejales y también nombró como su vocera a María de Jesús Patricio Martínez, mujer náhuatl de Jalisco.

La constitución del CIG es, sin duda, un hecho de la más alta relevancia en la historia contemporánea de México.

Frente a la guerra capitalista que tiene su campo de batalla a lo largo, ancho y profundo de México y sus muy diversas e interrelacionadas consecuencias: creciente empobrecimiento y desigualdad económica, el abandono al campo, el despojo territorial y de los recursos naturales para el aprovechamiento de unas cuantas empresas, la violencia criminal y deshumanizante, la violencia machista y patriarcal contra las mujeres, el desplazamiento forzado de miles de personas, las miles de desapariciones y ejecuciones, la corrupción, impunidad, el racismo, la discriminación, la misoginia y la muerte, los pueblos indígenas han apostado por la vida, la reconstitución de sus comunidades, la defensa de los recursos naturales, por modos propios de gobernar y gobernarse, por formas colectivas de impartir justica, por innovaciones educativas, en resumen, por la rebeldía y la resistencia.

La constitución del CIG y el nombramiento de María de Jesús Patricio como su vocera irrumpe, por entre las grietas, como un llamado a todas y a todos a organizarnos para desmontar la guerra que padecemos, esta guerra contra todas y todos nosotros.