El buen juez.......¿Por su casa empieza?

En su diario devenir, el ser humano se ve inmerso todo el tiempo en situaciones que lo llevan a tomar distinto tipo de acciones y al final del día se dispone a elaborar diagnósticos para concluir si actuó de manera correctamente

El buen juez.......¿Por su casa empieza?

En este espacio hemos abordado frecuentemente temas que bien podríamos considerar como “piedras en el zapato” para muchos de nosotros y los cuales casi siempre se originan desde la doble, la triple o la múltiple moral. Sin embargo, cuando se trata de ser autocríticos, la mayoría de nosotros, hombres y mujeres por igual, recurrentemente somos demasiado laxos con nuestros juicios y eso nos ubica en una posición de ambigüedad porque para una misma situación (sobre todo si estamos involucrados en ella) llegamos a tener más de una interpretación y eso, lamentablemente, podría colocarnos fácilmente en terrenos de la hipocresía o la vaguedad.

En su diario devenir, el ser humano se ve inmerso todo el tiempo en situaciones que lo llevan a tomar distinto tipo de acciones y al final del día se dispone a elaborar diagnósticos para concluir si actuó de manera correctamente o si, en caso contrario, obró de forma errónea y eso derivó en que cometiera errores. Y lo mismo pasa con aquellos que lo rodean, por lo que su atención también va dirigida hacia los demás, por lo que será un ejercicio cotidiano evaluar y calificar las acciones de otros, sobre todo las de quienes considera sus competidores porque, la naturaleza humana ha llevado al hombre desde tiempos ancestrales a un estado permanente de competencia con los demás. Por eso existen la avaricia, la codicia, la guerra e incluso el racismo.

Y es que el hecho de que los seres humanos constantemente, en un afán de reafirmarnos en nuestro entorno, estamos buscando la manera de ser mejores o superiores a aquellos que consideramos nuestros iguales, irremediablemente nos arroja a los senderos donde la crítica y la desaprobación son los preceptos máximos.

No hay vuelta de hola, los seres humanos, desde nuestra concepción, venimos “equipados” con una serie de aditamentos emocionales que nos permiten ser como somos y éste es un hecho incontrovertible al que difícilmente podremos renunciar. Desde el primer día de nuestra existencia comenzamos a desarrollar una serie de valores y conceptos, también eso que conocemos como virtudes y defectos… eso es lo que nos moldea y nos define para bien y para mal. Asimismo, conforme nos vamos involucrando en el núcleo social al que nos tocó pertenecer también adquirimos y perfeccionamos cierto tipo de habilidades que erróneamente, cuando no existe objetividad en nuestros conceptos y juicios, nos hacen creer que somos mejores, superiores o diferentes a los demás, y esto ocurre cuando somos incapaces de manejar adecuadamente nuestro ego porque es éste (el ego) el que nos desubica y nos hace creer que por nuestra circunstancia podemos acusar, señalar, denostar y desestimar aquello que los demás están haciendo y que a nuestro parecer resulta estar mal hecho.

Obviamente, cuando esto sucede es porque nuestra autoestima se encuentra en un nivel muy bajo, tan bajo que en lugar de ubicarnos en una posición que nos permita trabajar en aquellas cosas en las que estamos fallando preferimos darle más importancia a aquello que los demás no están haciendo correctamente de acuerdo a nuestra perspectiva, nuestros conceptos y nuestro conocimiento. Cuando le damos más importancia lo que están realizando otros es porque, definitivamente, nuestra vida está careciendo de elementos sólidos que merezcan nuestra aprobación para que valga la pena tomarla en cuenta por encima de otras.

Es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno y pasar por alto la enorme viga que nubla la visión del nuestro. Pensar que somos mejores que los demás también. Pero si nos ponemos a analizar que por cada vida humana existe una circunstancia de características propias y particulares, y que eso la hace totalmente diferente del resto, podríamos empezar a construir relaciones más positivas con el resto del mundo, incluso con nosotros mismos.

Empieza con un pequeño cambio en ti mismo…

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