Reunidos para lo bueno

El simple ejercicio de la observación del comportamiento de los que le rodean, es el comienzo de la resolución de sus problemas

Reunidos para lo bueno

Como seres sociales, los humanos estamos constantemente en búsqueda de congregarnos con aquellos que encontramos semejantes, que nos identifican, y desde una visión más profunda: que nos reflejan. Las frecuencias iguales se atraen, porque emiten el mismo tipo de información, es decir, que están en el mismo canal. Hacer conciencia de esto puede restarle a usted mucho tiempo y esfuerzo tratando de entender por qué o para qué le pasan las cosas. El simple ejercicio de la observación del comportamiento de los que le rodean, es el comienzo de la resolución de sus problemas. ¿Y cómo funciona esto? Muy sencillo: si usted no tuviera nada que ver con lo que experimenta a través de las situaciones y las personas, categóricamente no estarían en su vida.

En poca o mucha medida, todo le está reflejando de vuelta aquello que usted contiene principalmente en el inconsciente, así que en realidad es como un regalo que la vida ofrece para que por medio de lo de “afuera” encontremos la pista de lo que repetimos como disco rayado y de las materias que seguimos reprobando. Si quiere saber en qué medida algo o alguien tiene un mensaje para usted, encuentre la respuesta en ver cuánto le molesta o le enerva, ya que entre más urticaria le sale, más le está oprimiendo ese grano de pus que usted no se ha dado cuenta que tiene, y -al negarlo- le repite los mismos males. Pero el círculo que lo rodea también puede usted construirlo de forma consciente, por eso los abuelos dicen bien: rodéate de buenas personas, pues el medio tiene una gran influencia en los estilos de vida que llevamos.

Cuando queremos salir de una problemática, llevar a cabo nuevos proyectos, dar a luz una idea, o simplemente renovarnos, es importante que su contexto apoye esta empresa, es decir que nos acerquemos a personas o grupos que trabajen proactivamente en una causa parecida, que tengan y concreticen ideas similares a lo que buscamos, y de quienes no sólo podamos aprender, sino que tengamos en quién sostenernos, pues la energía de un grupo es como un gran contenedor que nos hará mucho más fáciles las tareas y el camino. Cuando las personas nos unimos para algo noble, que produzca más unión, felicidad y servicio para otros, nos convertimos en centros generadores de cosas positivas que tienen una repercusión enorme; es un pacto de ida y vuelta, pues ayudamos y nos ayudamos.

Hoy por hoy es de gran importancia no caminar a donde nos lleve la corriente sino hacer consciente nuestro andar, y procurar darle fuerza a las cosas que contribuyan al saneamiento de nuestra sociedad, es decir, que el tiempo que tenemos libre lo aprovechemos al máximo para pasarla bien, sí, pero también con un sentido práctico de cooperación. Le aseguro que no hay satisfacción más grande que sentir que dejamos el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos ayer y hoy. Me atrevo a decir que ésta es la nueva forma de disfrutar de verdad cualquier entretenimiento. Este domingo 25 de junio los invito a celebrar el Solsticio de Verano uniéndonos conscientemente en un solo corazón para que el amor, la paz, la unidad, la belleza, la confianza y la luz sean en nuestro México y en las vidas de cada uno de nosotros y de aquellos conocidos y desconocidos que nos rodean.