Las 10 acciones básicas para un descanso productivo

Nuestro columnista Helios Herrera nos habla sobre los principales beneficios de tener horas de sueño de calidad

Las 10 acciones básicas para un descanso productivo

¡Qué rico es echarse una dormidita! No me dejaran mentir que después de un día lleno de trabajo, la cama se convierte literalmente en el paraíso. Es bien sabido la importancia de dormir para el adecuado funcionamiento de nuestro cuerpo; dormir es algo de vida o muerte, cuando el cuerpo dice ¡hasta aquí! No hay para dónde hacerse. Diversos estudios plantean que el tiempo máximo que un humano puede mantenerse despierto, son entre 8 a 11 días, mientras que sin comer podemos sobrevivir hasta dos meses.

Las exigencias del mundo actual nos envuelven en rutinas intensas, que a veces sentimos que ni tiempo para respirar tenemos, y creemos que descansar es sinónimo de desperdiciarlo.

El día de hoy lo que quiero compartirles son las acciones básicas para tener un descanso productivo, es decir, que aquellas horas que le dediquemos a esta actividad básica, sean realmente de provecho. Tomen nota, son pequeñas cosas que harán la diferencia para un buen dormir.

1. Sueño contado. Así como agendamos todas las actividades del día, por salud hay que apartar 7 horas para dormir. Se nos hace fácil querer cargar las pilas con 4 horas y por supuesto que de momento sí se puede y pareciera que fueron más de 8; sin embargo, el dormir poco, trae consecuencias a la larga que impactan directamente en nuestra salud, desde trastornos gastrointestinales, hasta afecciones neurodegenerativas.

2. Fuera aparatos. Por más difícil que sea, evita a toda costa que lo último que veas en el día sea una pantalla. Desde chiquitos nos enseñan que la tele puede ser una gran amiga a la hora de arrullarnos para agarrar sueño; sin embargo, está comprobado que los estímulos tanto visuales como auditivos, activan las funciones de nuestro cerebro e inhiben un descanso placentero. Si estás muy acostumbrado a esto, te recomiendo ir eliminándolo paulatinamente.

3. Rutina. El cerebro necesita identificar el momento de dormir, establece horarios y actividades antes de ir a la cama. Cuando tenemos hijos, los doctores recomiendan que hagamos una rutina del sueño, para que así el bebé se prepare por cierto periodo de tiempo, antes de dormir. Lo mismo ocurre con los adultos, necesitamos que el cuerpo identifique cuándo debe empezar a bajar su ritmo y entrar en sintonía para descansar.

4. Adiós cafeína. No sólo la del café sino en cualquier producto, ya que es una sustancia psicoactiva que nos estimula. Por supuesto que es muy sabroso el café y ni se digan los refrescos; no obstante, si tienes problemas para conciliar el sueño, lo primero que tendrás que hacer es eliminar la cafeína de tu dieta y no sólo cuando ya estás por dormir, sino a lo largo del día.

5. Contexto. El espacio para descansar debe ser de tranquilidad absoluta, cuida la temperatura, luminosidad y ruido. No debe estar muy caliente ni tampoco helado, la temperatura ayudará a que tu circulación se mantenga en los estándares adecuados y te permitirá dormir tranquilo, si eres de los que no te molesta la luz, te recomiendo que, a pesar de ello, cubras cualquier rayito de luz.

6. Cama para dormir. Aunque parezca que puede tener mil usos como comer o ver películas, respeta su verdadera función. Cuando menos nos damos cuenta, la cama es la oficina, el lugar de convivencia o hasta donde platicamos largas horas con los amigos; hay que establecer el límite y entender que la cama está para dormir y para la intimidad.

7. Pausa a los pendientes. Por lo menos una hora antes de ir a la cama, evita actividades relacionadas al trabajo. Ya sé que vas a pensar ¡Pero Helios, si a duras penas el día me alcanza! A veces me sucede lo mismo, pero a pesar de la ajetreada vida que tengamos, hay que ir dando lapsos de esparcimiento antes de ir a dormir. Si no se puede diario, por lo menos de vez en mes.

8. Relájate. Ya sea con ejercicios de respiración, estiramientos o con música tranquilizante; conéctate con el momento. Tampoco digo que debes hacer todo un ritual extenso, simplemente regálate unos minutitos de conciencia para disponerte a dormir en paz.

9. La última y dormimos. Aunque creas no tener necesidad, ir al baño antes de dormir evitará distraer tu sueño. Entre los 2 y 4 años de edad, el cuerpo está preparado para el control de esfínteres, cuando estamos dormidos, al menos que literalmente sea una urgencia nos levantamos; sin embargo, ir al baño antes de dormir, ayudará a que tu cuerpo no se preocupe por ello.

10. Recuento. Realiza un repaso general de lo acontecido durante el día, y sin importar sea bueno o malo, agradécelo. Cada día termínalo con una sonrisa, esfuérzate por reforzar aquello que hiciste bien e identifica aquello que quieras cambiar al día siguiente.

El dormir bien se reflejará en nuestras acciones del día a día, dejemos de lado esos dolores de cabeza, malhumores o cualquier situación que provoque la falta de sueño y empecemos a tener un descanso productivo.

Piensa, reflexiona y actúa.

Helios Herrera.

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