Earl: Un año después

Pronostico que en los próximos meses habrá muertos como consecuencia de la falta de aplicación de leyes y normas de protección civil

Earl: Un año después

Tres cosas pronostico en los meses por venir: a) habrá huracanes, b) habrá muertos como consecuencia de la falta de aplicación de leyes y normas de protección civil, c) a nadie le importará más allá de las fotos iniciales de secretarios caminando entre el lodo que todo sepultó.

Al menos eso podemos aprender de lo sucedido en los años recientes. En 2013, el Presidente Enrique Peña Nieto acudió a Coyuca, Guerrero, después de que el Huracán Manuel lo destrozara, en septiembre. Prometió que la gente que habita en zonas de huracanes habría de vivir mejor que antes de su Administración. Nadie hizo nada por hacer cumplir la promesa presidencial.

Veamos punto por punto. México es uno de los países con mayor incidencia de huracanes en el mundo. La Ley General de Protección Civil establece, puntualmente, qué hay que hacer antes, durante y después de un ciclón tropical. Pero como documenta un reporte reciente del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, se incumple con prácticamente cada punto de la ley.

También la investigación reciente de la Doctora en Economía Brisna Beltrán, del Colegio de México, establece la razón principal de estos incumplimientos. El Fondo de Desastres Naturales es un negocio que permite que los gobernadores lucren con los desastres naturales.

De las peores de estas pantomimas, ocurrió en 2016. El 6 de agosto, Earl, entró en la Sierra Norte de Puebla después de tocar tierra en Veracruz, el día 2.

Se trata del Huracán más mortífero desde que el Huracán Stan tocó tierra en 2005. De las 54 personas que fallecieron, 41 de ellas cayeron en el estado de Puebla. Este número, sólo en 3 municipios, Huauchinango, Tlaola y Xicotepec, excede el número de personas que murieron en los huracanes entre 2014 y 2015, los años anteriores a Earl.

El día 7, el gobierno federal, en pleno, se encontraba en la zona devastada. Limpiaron las carreteras, documentaron las enormes pérdidas humanas y materiales, entregaron alimentos, y sobre todo, se tomaron muchas fotos.

En diciembre de 2016, la Secretaría de Gobernación declaró que no entregaría recursos del Fonden a la zona destruida. En Tlaola, hoy, un año después de la tormenta, no queda piedra sobre piedra, y centenares de personas habitan dónde y cómo pueden. Los daños, según la investigación que ha conducido

Sería buen lugar para cumplir la palabra presidencial empeñada en 2013. Hasta ese momento, mi predicción resulta fácil, y certera.