Frente a favor de México

El bloque encabezado por el PAN y PRD es con el fin de aglutinar a las fuerzas de oposición y lograr la alternancia en el gobierno federal

Frente a favor de México

La semana pasada se formalizó la creación de un Frente Amplio Democrático, un bloque encabezado por PAN y PRD a fin de aglutinar a las fuerzas de oposición para lograr la alternancia en el gobierno federal y permita un cambio en el rumbo del país.

Y aunque lo que viene, su confección y consolidación no será pan comido, sí requiere de la voluntad política que públicamente han demostrado Ricardo Anaya y Alejandra Barrales. Del lado del PAN, el dirigente Nacional sabe que el reto consiste en sortear cuestiones fundamentales, como la designación del candidato común, para lo cual se deberá consensuar un método. Las opciones podrían ser tres: elección abierta, consenso o encuesta.

Paralelo a esta determinación fundamental, Anaya y el resto de los dirigentes nacionales que conformen el Frente deberán de determinar quiénes son los potenciales aspirantes, a fin de conjurar el riesgo de ruptura.

Anaya y el PAN saben mejor que nadie que dada su correlación de fuerzas y el peso electoral, los abanderados de Acción Nacional podrán tener una posición privilegiada y presentarse como el instrumento para sacar al PRI de Los Pinos y evitar el crecimiento del populismo.

Y el PAN es el único que tiene experiencia respecto a la alternancia en el gobierno federal. Vicente Fox ganó en el 2000 logrando la alternancia tras más de 70 largos y penosos años del PRI en Los Pinos, y en 2006 Felipe Calderón logró vencer al peligro que representaba Andrés Manuel López Obrador.

Ricardo Anaya tiene muy claro, porque así lo ha expresado en diversos espacios y entrevistas, que lo que el país necesita es un programa integral acompañado de un liderazgo reformador, en ese orden, tal como ocurre en Francia con Emmanuel Macron.

Anaya también está consciente de los riesgos que podrían minar los esfuerzos de este Frente Amplio y que, incluso, podrían sepultarlo ante de ver sus primeros esfuerzos. El riesgo mayor es que el objetivo y la misión de fondo de este bloque opositor queden rebasadas por los intereses individuales. Esto sin tener en cuenta que debido a lo cerrado que seguramente será la elección de 2018, quien resulte ganados no tendrá la mayoría en el Congreso, lo que dificultará su plan de gobierno.

Para Anaya resulta indispensable que el tema de fondo, el único importante en este Frente no sólo es forjar una alianza capaz de ganar la Presidencia de la República, sino una plataforma de gobierno reformadora y responsable.

Para los perredistas es claro que separados no tienen posibilidad de ganar, por lo que su máxima apuesta para ganar el próximo año es aliarse con el PAN, a fin de que se garantice la fórmula que los ha llevado a la victoria en varias ocasiones.

Y para el PAN, más allá de garantizar el triunfo en los comicios presidenciales, uno de los principales retos y exigencias de la sociedad es conjurar el populismo y sancionar la corrupción e ineficiencia del gobierno federal actual.

La elección de 2018 no deberá estar marcada por la opción del mal menor ni deberá estar sometida a la pregunta de si el país aguantará otros seis años de estancamiento y deterioro. La respuesta está en consolidar este gran Frente Amplio Democrático en una opción real de gobierno, en el cual se conjuguen ideas progresistas y visionarias que transformen, de fondo, y forma al país.

Un Frente Amplio Democrático en el que no quepan las ambiciones partidistas o individuales, sino que se nutra de las aspiraciones de la mayoría de la sociedad: un cambio de rumbo del país. En el PAN tienen claro el objetivo y han expresado claramente la voluntad de avanzar en este proyecto de nación. Ahora, la moneda está en el PRD, cuyas tribus deberán reflexionar sobre lo realmente importante para el país. El PAN ya decidió.