¿Qué candidato se requiere rumbo a 2018 ante la coyuntura nacional e internacional?

El 72.9% de los mexicanos mayores de 18 años considera que su ciudad se ha vuelto más insegura, lo que significa un aumento de tres puntos porcentuales en el último año

Por Mariana Gómez del Campo

En menos de un año estaremos siendo convocados a las urnas para elegir Presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados, ocho gobernadores, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, así como los Congresos locales de 29 entidades federativas; lo que hace única la elección es el contexto nacional e internacional en que se llevará a cabo.

A nivel nacional, la percepción de inseguridad se ha incrementado, según datos del INEGI, el 72.9% de los mexicanos mayores de 18 años considera que su ciudad se ha vuelto más insegura, lo que significa un aumento de tres puntos porcentuales en el último año. Por otro lado, el primer cuatrimestre de 2017 rompió récord de homicidios registrados en el país, alcanzando más de 7 mil casos entre enero y abril, 5.3 por ciento más que en 2011, que había reportado la cifra más alta.

Económicamente estamos lejos de encontrarnos en la posición que quisiéramos, según el Banco de México, la inflación en la primera quincena de junio registró un nivel de 6.3 por ciento, el mayor desde enero de 2009, cuando se resentían las consecuencias de la crisis mundial de 2008. A pesar de tener cierta estabilidad el país no está creciendo como debería.

Las expectativas ante probables cambios en nuestra relación con los Estados Unidos también nos ha colocado en una encrucijada donde lo único seguro es la incertidumbre.

A pesar de ello, tenemos frente a nosotros enormes oportunidades. Las crisis muchas veces sirven para sacarnos de la zona de confort en que nos encontramos. Estoy convencida de que 2018 será un año que marcará positivamente las próximas décadas.

Primero, será un momento clave para redefinir nuestro modelo político y sacudirnos la corrupción. El presidencialismo férreo se ha agotado, estamos abriendo las puertas a gobiernos de coalición como lo propone el PAN a través de la creación de un Frente Amplio Democrático; Un modelo más incluyente y plural que cuente con una mayor participación ciudadana.

En lo económico aunque las perspectivas sean poco claras, debemos voltear a otras latitudes y enfocarnos en mercados con enorme potencial como Asia-Pacífico, Europa y en nuestra misma región, América Latina.

El populismo puede ser la principal barrera a vencer, la principal definición que tendremos que tomar es qué apuesta queremos hacer como país. Ver el ejemplo de lo que ocurre en Venezuela con una dictadura que llegó a través de las urnas o una decisión a favor de la apertura, la democracia y el libre comercio como pasó en Francia. El próximo Presidente de México debe ser un estadista, no un improvisado con un discurso mesiánico. Como lo demuestran Alemania y Francia en política no hay soluciones mágicas.

Como país, no podemos darnos el lujo de elegir a la ligera al próximo Presidente de la República, basta ver los malos resultados y altos costos que tuvo elegir a una figura mediática en este sexenio. Debemos ver perfiles, sus trayectorias y resultados para evitar repetir trágicas historias como las que viven algunos países de América Latina como Venezuela, cuya “revolución bolivariana” prometió el paraíso en tierra venezolana y hoy luchan duramente contra régimen cruel que se aferra al poder sin importar que corra sangre en sus calles.

México tiene todo para ser una de las principales potencias del mundo, transitamos uno de los momentos más esperanzadores por el volumen de jóvenes en nuestra sociedad, y a pesar de la volatilidad en el mundo tenemos una economía que se ha mantenido estable. Los ojos del mundo están puestos en nosotros, lo más interesante de este momento es que los principales cambios tienen que venir de cada mexicano, las autoridades deben ser catalizadores. No le fallemos a nuestras familias y al mundo.

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