¿Estamos mejor?

Los niveles de escolaridad que cada persona alcanza tiene una relación muy estrecha con los niveles de escolaridad de quien fue su proveedor; por ejemplo, si tu papá tuvo una licenciatura, es más probable que también tu la tengas

Por Vicente Amador

La razón por la que los ciudadanos le damos al gobierno los recursos y el permiso para gastar casi 5 billones de pesos, es decir, casi 5 millones de millones, es para que nos provea de bienes y servicios que nos permitan estar mejor.

¿Y eso qué quiere decir? Que ese presupuesto es para velar por nuestra seguridad, para generar las plataformas desde las cuales los mexicanos tengamos posibilidades reales de conseguir lo que licitamente nos hayamos propuesto para nuestra vida: una profesión, un trabajo digno, educación, darle una vida buena a nuestra familia, y lo que cada quien desee conseguir.

Al respecto, hace algunos días el INEGI presentó por primera vez un estudio para ver cómo nos hemos desarrollado socialmente, cómo ha sido la movilidad social. Para decirlo rapidamente, un estudio para saber si vivimos o no vivimos mejor.

Como bien lo sabemos, la educación es uno de los factores importantísimos para que podamos tener más posibilidades de crecimiento y de ascenso social. Gracias a esta encuesta comprobamos que los niveles de escolaridad que cada persona alcanza tiene una relación muy estrecha con los niveles de escolaridad de quien fue su proveedor. Así, por ejemplo, si tu papá tuvo una licenciatura, es más probable que también tu la tengas.

Otro temas central para medir qué tanto hemos mejorado, se refiere a la ocupación laboral. Entre otras razones, es útil para aproximarnos al nivel de ingreso, a la capacidad de consumo y la posición de un individuo en la estructura social. En este aspecto nos dimos cuenta que el mayor porcentaje de los dependientes se quedan en niveles iguales o inferiores que el de sus padres. Lo cual habla de poca movilidad.

Este estudio causó mucho movimiento en redes sociales especialmente porque incluyó una relación entre el color de piel de las personas con el nivel de escolaridad y las actividades profesionales que realizan.

A los mismos entrevistados se les puso una escala de colores de piel para que ellos se autoclasificaran. Esta escala de colores se tomó de un proyecto hecho por la Universidad de Princeton.

¿Qué fue lo que encontró esta parte del Módulo de Movilidad Social? Era imaginable. Y lo digo con cierta pena porque pienso que sí da cuenta de una sociedad donde aún padecemos racismos, clasismos y discriminaciones.

Entre otros resultados, encontramos que las personas que se clasificaron en tonalidades de piel más claras, más blancos, tienen en general un mayor nivel de escolaridad y puestos laborales de mayor remuneración.

Aunque causó mucho escozor, incomodidad en algunas personas y críticas en las redes sociales, creo que estos estudios ayudan a hacer visible si estamos avanzando, si nos sentimos mejor, cuáles son los factores que impulsan la movilidad y, por supuesto, elementos discriminatorios que en general, nos negamos a ver en este México. Y que existen, nos afectan y aún hay mucho corregir.

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