¿Qué onda con tu carácter?

El carácter está fuertemente vinculado al temperamento y las personas actúan en consecuencia de éste.

Por Yazmín Alessandrini

La semana pasada hablé sobre aquellas cosas que las mujeres no toleran en los hombres, esa especie de anticualidades que cuando hacen su aparición provocan que ellas salgan huyendo sin detenerse y sin mirar atrás. Sin embargo, dentro de todas éstas hay una que se ubica muy por encima de todas éstas y que en definitiva desnuda emocionalmente por completo a un caballero y se trata nada menos que la falta de carácter.

Y no, no nos confundamos, cuando yo me refiero al carácter por favor no asocien el término con tantas cosas que echan a perder la personalidad de un varón. Referirnos al carácter no tiene nada que ver con ser machista, descortés, intransigente e incluso violento ante las necesidades de las mujeres. ¡Por supuesto que no! Pero lamentablemente como vivimos en una sociedad que desde tiempos inmemoriales maneja conceptos ambivalentes y erróneos, sobre todo a la hora de entender y explicar las relaciones de pareja, nos hemos acostumbrado a vivir atrapados en estereotipos muy dañinos para todos.

Para entender el carácter de un hombre primero hay que adentrarnos en el conjunto de aspectos psicológicos que se moldean y se consolidan con la educación, el ejercicio de la voluntad y los hábitos, los cuales a su vez se van estableciendo en el entramado de la personalidad a través de las experiencias. Por lo tanto, el carácter está fuertemente vinculado al temperamento y las personas actúan en consecuencia de éste. Así las cosas, cuando conocemos a personas de carácter nervioso, de carácter apático, de carácter sentimental, de carácter colérico, de carácter apasionado o de carácter amorfo, entre otros, para entenderlas tenemos que hacer juicios y diagnósticos sumamente asertivos para comprender que su respuesta ante circunstancias muy en específico va a ir en respuesta a todo lo que han asimilado y desarrollado a partir de su propia cognición.

Sin embargo,  para contextualizar un poco más en el tópico de lo que es el carácter, vale la pena recalar que para la creación de éste se requiere de tres ingredientes primordiales: La emotividad (la reacción emocional del sujeto frente a los acontecimientos), la actividad (la capacidad de respuesta de la persona frente a determinada situación) y la resonancia (la reacción ante los hechos). A partir de estos tres pilares emocionales podremos clasificar a las personas “de mal carácter”, “de carácter fuerte”, “de carácter insufrible”, “de no tener carácter”, etcétera.

Pero lo más importante de todo es que el carácter forma parte de un proceso a través del cual nos relacionamos con nuestro entorno y todos esos fenómenos internos que ocupan nuestra mente, así que no debemos sorprendernos si de repente una persona a la que creemos “conocer perfectamente” de un día para otro cambia su manera de ser o de comportarse, porque al final del día el carácter también tiene mucho que ver en cómo los seres humanos nos adaptamos a nuestras circunstancias cotidianas. No hay que olvidar que la sociedad en la que nos desenvolvemos es una plataforma gigantesca de constante interacción en la que todo mundo estamos trabajando y puliendo nuestras actitudes y aptitudes.

Y no olviden que todos los jueves a la medianoche en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

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