Instrucciones para ser feliz (de corto plazo)

Para ser leídas con: “Boum”, de Charles Trénet, D.R.

Instrucciones para ser feliz (de corto plazo)

Paso uno. Gaste en lo superfluo

Empobrezca diariamente olvidando lo relevante. Por ejemplo, pruebe coleccionar y responsabilizar de su felicidad a los bienes materiales, la estimulación sensorial, el aplauso y reconocimiento público y el control sobre lo que se mueva (y no). La manera en la que se perfecciona una aflicción es practicándola, así que procure proyectar identidad propia a todo lo que le rodea, aférrese a dicha interpretación y exagere la misma todo lo que pueda. Garantía para una neurosis perfecta.

Paso dos. Corra detrás de lo que brille

Si la conducta fuera guiada sabiendo que la experiencia determina la conciencia, el grado de observación del estado de su mente sería constante y profundo. Pero como es más importante el precio del aguacate o el fichaje del portero del Milán, asegúrese de que sus desequilibrios queden estratégicamente cerca para que, de manera reiterada, se rinda a los estímulos sensoriales y los vea como dueños de su bienestar. Piense que esos zapatos o un auto le darán acceso a un trozo de felicidad. Con el auto y los zapatos puestos, su estado de la mente seguirá demandando satisfactores temporales y coleccionando frustraciones (que conducirán a exigir otro par de zapatos más vistosos y un auto con mejores prestaciones). Y así…

Paso tres. ¿De la mente depende la realidad o viceversa?

Nazca con la garantía de que no va a morir y demande del mundo absurdos que vayan contra la naturaleza y sus leyes (al fin sus multas no son en pesos). Por ejemplo, estírese, inyéctese, úntese cuanto ungüento le prometa lo que la ley de la gravedad dicta. Busque presumir a desconocidos, lo que dicen los comerciales que es el deber ser social. Persiga la felicidad en la hebilla de su cinturón o en las letras de su bolso y evite a toda costa hacerse la pregunta: ¿Quién es más rico, el que más tiene o el que menos necesita?

Paso cuatro. Construya una identidad que deba defender todo el tiempo

Sienta las mieles de saberse especial. Sea porque tiene el pelo (teñido de) amarillo, porque está delgado (y muriéndose de hambre y aún sintiéndose gordo), porque es director de asuntos irrelevantes o porque tiene 153 followers. Haga un reto diario el saber que la gente lo respeta, que tiene una reputación y que todo mundo debe doblegarse a su paso. Y así, desarrolle sus hábitos y habilidades para que cuando le pregunten lo que es ser feliz, tenga la respuesta perfecta para que los demás se lleven una buena impresión de usted.