Una propuesta para hacer de la lluvia nuestra aliada

Obras de desagüe paradójicamente lo único que han podido hacer es drenar el agua, negando así la memoria ancestral del líquido vital que año con año busca retornar a su vientre

Una propuesta para hacer de la lluvia nuestra aliada
Por Ibero

Por: Mariel Carpio

Hace unos cuantos días, nuestra ciudad sufrió una vez más los estragos de las inundaciones que dejaron tras de sí las intensas lluvias desencadenadas por el huracán Dora. Y es que la piel de concreto que se extiende a lo largo y ancho del valle de México ha vuelto al fértil suelo una superficie enemiga del agua pluvial.

Recordemos que antes de la llegada de los conquistadores españoles la cuenca del valle de México albergaba una serie de impresionantes logros de la ingeniería hidráulica. Y que después de la violenta toma de la gran Tenochtitlán en 1521, lo que alguna vez fue un islote en el centro de un gran lago, fue convirtiéndose en una ciudad más similar a como la concebían los españoles. Resulta fascinante pensar en cómo los referentes de estos hombres los llevaron a desecar el suelo para construir la cuadrícula que hoy día conocemos como el primer cuadrante del Centro Histórico.

Gracias a estas acciones, la llegada del agua a la ciudad se volvió un ciclo de al menos cuatro meses particularmente complicado. Y es que obras de desagüe no han faltado, aunque paradójicamente lo único que se ha podido hacer es drenar el agua; negando así la memoria ancestral del líquido vital que año con año busca retornar a su vientre.

¿Qué pasaría si en vez de negar al agua su estadía en la ciudad, pudiésemos almacenarla?

Esta propuesta no es una solución al calor de la crisis, sino una acción preventiva concreta que podría tener un impacto benéfico en la vida privada de todos nosotros.

Si cada casa contara con un sistema de almacenamiento de agua, podrían captarse y llenarse cisternas enteras, sin tener que pagar las tradicionales pipas de agua. Hoy en día la ingeniería ambiental nos presenta distintas opciones de captación pluvial, dependiendo el tipo de estructura habitacional o empresarial que se tenga.

Además, la única forma para garantizar que la infraestructura de desagüe funcione es manteniéndola limpia. Aunado a los esfuerzos de drenar el agua, es tarea de todos no arrojar basura que pueda obstruir estas vías de salida. A final de cuentas, de poquito en poquito se llena el jarrito.

Apoyemos un futuro posible en que las gotas de lluvia se reciban con dicha y sin angustia.