Señales de que estás teniendo éxito en la vida (aunque no parezca)

La columna de Helios Herrera enlista los aspectos básicos que debes de tomar en cuenta para evaluar tus conquistas diarias

Por Helios Herrera

Estamos siempre tan ocupados tratando de evadir las balas que nos envía la vida, que se nos olvida parar y apreciar nuestras pequeñas victorias, esto es: darnos cuenta, valorar y sobre todo agradecer por lo bueno que tenemos, somos, hacemos y damos.

Hay que evitar caer en el camino del autosabotaje y la duda, no debemos enfocarnos únicamente en lo malo o en aquello que no tenemos, nos falta o nos duele. Hay que darnos cuenta de lo que sí estamos haciendo bien, de las personas que suman a nuestra vida y de todos aquellos triunfos que vamos teniendo.

Considera por un momento que estás haciendo un gran trabajo en tu vida. Vivirla no es fácil, pero puede ser disfrutable una vez que comenzamos a ver las cosas buenas, en lugar de enfocarnos en las malas. Este domingo te presento las señales que indican que vas por el camino correcto para alcanzar el éxito.

  1. El drama no tiene cabida en tu vida. Esto es, tienes buena actitud y ves dentro de lo malo, lo bueno. Eliges conscientemente pensamientos positivos y te ha dejado de importar lo que los otros piensen de ti.
  2. Entiendes que la abundancia no es solamente económica. Generas abundancia porque eres una persona agradecida, cuentas tus bendiciones a diario y esto se traduce en un círculo virtuoso.
  3. Pides apoyo y ayuda cuando lo necesitas. No te da miedo hacerlo, entiendes que cuando lo requieres vas a buscarlo y no te sientes vulnerable por ello, al contrario, te hace más fuerte.
  4. Saliste de tu zona de confort. Cada día te exiges más y más, sabes que saliendo de tu zona de confort es como lograrás triunfar.
  5. Sueltas las cosas que no te hacen sentir bien. Sueltas lo que te pesa, porque reconoces que estos son impedimentos que no te dejan avanzar.
  6. Te gusta lo que ves en el espejo todos los días. Te valoras y te reconoces como alguien valioso, que merece lo mejor y que lucha por conseguirlo.
  7. Has aprendido que el fracaso y los obstáculos son parte de tu crecimiento.No se puede entender al éxito sin haber fracasado; este es el principal maestro y la llave para el verdadero éxito.
  8. Escuchas y dices “te quiero”. Tienes un sistema de apoyo que incluye a personas que harían cualquier cosa por ti, al igual que tú por ellas, no te da vergüenza expresar tus sentimientos.
  9. Aceptas lo que no puedes cambiar. Este es un principio básico de crecimiento, de madurez y de inteligencia.
  10. No te quejas demasiado, sino que te enfocas en encontrar soluciones. Ves siempre el vaso medio lleno y nunca medio vacío. Lo quejumbroso no es lo tuyo, buscas resolver en lugar de generar más problemas.
  11. No culpas a tus padres ni a nadie de lo que te pasa.Los aceptas por quienes son y por lo que hicieron contigo. Simplemente no culpas a nadie de lo que a ti te sucede, tú y nadie más que tú, eres el constructor de tu destino, te haya pasado lo que te haya pasado.
  12. Puedes celebrar el éxito de otros. Tienes la madurez de aceptar y de sentirte bien por lo bueno que le sucede a los demás. Eres cero envidioso, el alegrarte por las cosas buenas que les suceden a los demás, hace que te sucedan a ti también.
  13. Te permites sentir tus emociones. Tienes pasiones que perseguir, te apasionas por lo que haces. Eres asertivo, comunicas con claridad lo que piensas y sientes. Fluyes, te sientes cómodo compartiendo lo que sientes.
  14. Aceptas y agradeces los cumplidos. Te reconoces lo suficiente y tienes una autoestima alta que te permite simplemente agradecerlos y continuar. Tampoco se te suben los humos a la cabeza, eres objetivo.
  15. Tienes las cosas que deseas. La felicidad no la dan las cosas materiales, pero sí trabajar, luchar por ellas y alcanzarlas da una sensación de logro y triunfo que no tiene precio.
  16. Vas cumpliendo tus metas. No sólo cosas materiales sino propósitos, objetivos, logros, metas y sueños que vas cumpliendo a veces rápidamente, a veces lentamente, después de un trabajo metódico y disciplinado.
  17. Eres empático. Te pones en el lugar y en los “zapatos del otro”. Crees firmemente en el “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran”.
  18. Amas tu trabajo. Aunque entiendes que no vives para trabajar, amas lo que haces, le pones pasión y los resultados se dan. Es más, eres de los afortunados que no trabajan, sino que hacen lo que tanto les gusta.
  19. Sonríes sin darte cuenta.Cada día desde que amanece hasta que terminas el día, algunos momentos te sacan sonrisas puras y llenas de sinceridad, tienes la capacidad de asombrarte por grandes y pequeñas cosas de la vida.
  20. Amas profundamente, das y recibes. Dejas de lado rencores y sabes que con amor todo se puede alcanzar.

Piensa, reflexiona y actúa.

Helios Herrera.

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