Segunda vuelta electoral en México, ¿para qué?

Es muy probable que para la elección presidencial del 2018, el candidato vencedor gane con el 30% de los votos, es decir, 7 de cada 10 electores no lo votarían

Por Héctor Escalante

Las últimas cuatro elecciones presidenciales en nuestro país han tenido como ganador a un Presidente con menos del 50% de la votación. Sólo en las últimas dos, los porcentajes de los ganadores han sido menores al 40%. Felipe Calderón obtuvo el 35.9% y Enrique Peña obtuvo el 38.2%. La situación hoy es aún más compleja, hay más jugadores compitiendo en una elección, al menos 4 partidos políticos con un voto duro importante.

Pero, ¿por qué es importante una segunda vuelta? Porque da legitimidad al ganador y obliga a las fuerzas políticas a llegar a acuerdos, al menos a intentarlo. También le permite al ciudadano reflexionar por segunda vez el voto que emitiría y tomar una decisión entre sólo dos candidatos y no entre cuatro o cinco. Tener sólo dos opciones da la posibilidad de encontrar concordancias con alguno de ellos o votar en contra de quien no les convence. Se ha comentado que impulsar una segunda vuelta tiene dedicatoria, pero la realidad es que votar en contra de un candidato también es elegir. Parte del trabajo de los candidatos y de los partidos políticos es convencer a mayorías y no alejarlas, es absurdo si pasa lo segundo.

Es muy probable que para la elección presidencial del 2018, el candidato vencedor gane con el 30% de los votos, es decir, 7 de cada 10 electores no lo votarían. Esto quiere decir que los candidatos y los partidos políticos se esfuercen en llegar a ese 30% del electorado y olvidar al resto, mantener su voto duro. Por eso, el PRI hoy, a pesar de los números que le dan las encuestas como partido, piensa que tiene oportunidad de ganar una elección. En el Edomex les alcanzó con mover a la maquinaria y rascar el 33% para ganar, hoy en su imaginario creen que podrían llegar al mágico 30% en una elección federal.

Lo mismo pasa con López Obrador, quien se ha preocupado por mantener su voto duro en todas las elecciones en las que Morena ha participado -con él como candidato-, aunque sean elecciones estatales, porque es el único que hace campaña. El PAN y el PRD están más preocupados por construir un frente amplio opositor que por encontrar fortalezas internas, al final ese frente opositor parece ser contra el PRI y AMLO, sin que quede claro aún, pero en el fondo buscarían lo mismo, llegar al mágico número ganador.

Es difícil saber cuál sería la segunda opción de los simpatizantes de los partidos políticos. ¿Quién sería la segunda opción de un militante del PRI o del PAN? Es muy probable que no sea Morena. ¿Quién sería la segunda opción para un militante de Morena? Podría ser que ni PAN ni PRI, por eso la importancia de elegir candidatos que puedan convencer a mayorías, no alejarlas.

Si el siguiente Presidente llega al poder con el 30% de la votación nacional tendrá que comenzar su mandato con una mayoría ciudadana que no lo votó, con un Congreso dividido y en minoría para su partido, con un enorme desgaste post electoral pues lo más probable es que lleguen las impugnaciones y que la elección se defina en tribunales.

No se pretende encontrar el hilo negro, en América Latina ya se aplica la segunda vuelta en Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Haití, Perú, Costa Rica y Ecuador. Si bien no significa gobernabilidad, sí significa posibilidad de claridad en la victoria.

A nadie le ayuda que un presidente electo llegue débil desde el día que lo votaron, siempre será mejor que comience acompañado de la mayoría ciudadana. Ojalá que los partidos políticos y sus legisladores piensen en impulsar una segunda vuelta, nadie quiere más polarización en México.

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