Instrucciones para no quedar en modo avión

Para ser leídas con: Planeador, de Soda Stereo

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Suponga que hay una vida allá afuera

En lo que hacemos terapia de país y digerimos el hecho de que aquí las tragedias ocurren con que sólo llueva, tome su celular (o más bien, evite perder adherencia con él) y tome refugio en memes y hashtags. Cuando le duelan las articulaciones por teclear sus opiniones y estar tranquilo de haber participado cívicamente, descanse un momento, pero bajo ningún motivo pierda contacto visual con su device (he’s watching you, too). Analice el fraseo de tuitstars enemigos, busque tendencias de las cuales colgarse, ensaye trolleos y vea cómo subsanar el ansia de protagonismo. Aquí tiene un ejemplo del precio desmedido de un ego sin control.

Paso 2. Resignifique el modo avión

¿Cómo se habrá ideado el concepto Modo Avión? Sospecho que algo tuvo que ver con el hecho de que en una cabina a 30 mil pies de altura no está permitido el uso de dispositivos conectados. Pero también creo que la idea puede apuntar al hecho de que, como buen pasajero, morar en un microespacio en el que cruzar la pierna está reservado sólo para los de primera clase, francamente no hay nada que hacer. En esa precaria circunstancia lo cansa hasta ver las nubes, situación por la que uno debería, francamente, ser arrestado. No es entonces, sólo estar desconectado, sino abstraído.

Paso 3. Use la brújula como adorno

Internet, en realidad, hace con nosotros lo que hemos hecho con él. Basta ver el desfile de trivialidades bajo el reflector para dar cuenta del clima cultural de la actualidad y declararse formalmente insano. Lo que pretendía ser un medio es ya un fin para los coleccionistas de likes, algo así como una nueva moneda de cambio o cacao y maní en este mercado de trueque de confusiones. ¿Qué va a hacer con esas montañas de vida sin usar? No importa, sea títere de la desesperación y publique frenéticamente con tal de aparecer en timelines. Lo accesorio tendría que seguir la pista de lo medular y no a la inversa, pero ¿qué le vamos a hacer?

Paso 4. Conmuévase a distancia

Hay tantos teléfonos cargando gente por la calle, que dan ganas de seguirlos sólo para ver qué es lo que pasa cuando llegan a casa. Haga un examen honesto de realidad: ¿qué es lo primero que hace y ve, al irse a dormir y al despertar? La obsesión por pretender estar comunicado, siempre y cuando sea a distancia, sólo hace distanciar a los cercanos y alejar a los cercanos. Vea un restaurante o un vagón de metro. La gente ya no espera, revisa timelines. En este mundo en el que parecer normal es un fracaso, acérquese a la gente sólo para saber a quién esquivar. Ser o parecer, estar o escapar: ahí el nuevo modo avión.

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