De socavones, sacatones y bocones

El deceso de dos honestos trabajadores caídos en un sacavón del llamado Paso Exprés es un crimen apadrinado por el tráfico de influencias entre la SCT y constructoras

Por César Cravioto

En el gobierno federal, en la administración capitalina, en el Congreso y en la Asamblea Legislativa se anteponen los intereses facciosos y las prebendas al bienestar de la ciudadanía.

I. De socavones. El deceso de dos honestos trabajadores caídos en un sacavón del llamado Paso Exprés es un crimen apadrinado por el tráfico de influencias entre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y constructores codiciosos e irresponsables.

Una y otra vez, los funcionarios desoyeron a los vecinos que mediante oficios advertían sobre el inminente colapso de un muro de contención y de los riesgos que corría la endeble construcción ante las precipitaciones pluviales.

Hoy se sabe que la calzada, inaugurada hace apenas tres meses, le costó al erario el doble del precio establecido en el contrato original y que se obviaron las más elementales normas de construcción establecidas para garantizar seguridad y eficiencia.

Al respecto, me permito recordar una anécdota que da cuenta de la insensibilidad de Ruiz Esparza y del gobierno federal respecto de las necesidades de la gente: Hace dos años formé parte de una comisión para explicarle a los gobiernos federal y de la Ciudad de México el proyecto aeroportuario diseñado por Morena como alternativa al que pretende levantar la administración de Peña Nieto.

Con ese propósito acudimos con Ruiz Esparza. Pese a que demostramos que con nuestra propuesta el país ahorraría 100 mil millones de pesos, que pondría en operación dos aeropuertos y se preservaría la integridad del lago de Texcoco y de las poblaciones aledañas, de tajo, sin argumentos, en esa misma reunión el titular de Comunicaciones desechó nuestro proyecto.

La tragedia del socavón y la obstinación por construir un nuevo aeropuerto capitalino son, entre muchos otros, dos ejemplos de que para esta administración las obras públicas no tienen como objetivo el beneficio de la sociedad, sino la obtención de millonarias ganancias.

II. De sacatones. La aprobación por el PRD, PAN y PRI del dictamen sobre las once iniciativas que configuran el Sistema Anticorrupción local agravia a la ciudadanía y atenta contra las disposiciones de la Constitución Política de la Ciudad de México.

Este 13 de julio, las bancadas de los tres referidos organismos partidarios le sacaron y, para no desobedecer al jefe de Gobierno, desecharon en la Asamblea Legislativa el espíritu de inclusión ciudadana del sistema y optaron por centralizar las decisiones en manos de los funcionarios corruptos de siempre.

La finalidad evidente de esta artimaña legislativa no es otra que esconder los sobreprecios en obras y contratos, perpetuar la corrupción y taparse las transas entre sí. No quieren revisión de cuentas públicas ni supervisión ciudadana.

A la Constitución de avanzada elaborada por el Constituyente, la cual defiende los derechos de la gente y enarbola la participación colectiva, se le pretende sustituir por un remedo reglamentario hecho a conveniencia de los políticos deshonestos.

Por ejemplo: mientras la Constitución establece que la designación del titular de la Fiscalía Anticorrupción deberá hacerse a propuesta del Comité de Participación Ciudadana, con el dictamen se pretende designar un fiscal a modo.

Se busca, en consecuencia, que el fiscal le cuide las espaldas a Mancera, a los jefes delegacionales del PRI, Acción Nacional y PRD y a funcionarios deshonestos.

De tal modo, el bloque falsamente opositor conformado por Acción Nacional y PRD se comporta, en la ciudad, de la misma manera que el PRI en el ámbito federal.

Si el Pleno de la Asamblea se empeña en aprobar este remedo de Sistema Anticorrupción, Morena interpondrá ante la Suprema Corte nuevas acciones de inconstitucionalidad en contra de este nuevo agravio a la ciudadanía y a los principios rectores de la Constitución local.

III. De bocones. De incansable vocación antidemocrática y golpista, Vicente Fox amenaza ahora con echar mano de su amplio caudal de artimañas para impedir que Andrés Manuel López Obrador gané la Presidencia en 2018.

Dueño de un cinismo crónico, parece olvidar que no sólo ayudó a defraudar la voluntad popular al imponer a Felipe Calderón en la Presidencia, también colaboró en la tramposa elección de Peña Nieto.

Y qué decir del desafuero por él auspiciado para sacar a López Obrador de la contienda electoral de 2006, de su apoyo al escandaloso caso del Pemexgate y a la élite sindicalista corrupta de Romero Deschamps, de los contratos por casi 6 mil millones de pesos gestionados con Pemex por los hijos de su esposa a favor de la empresa Oceanografía.

De tal manera, mientras Fox dice que va a Venezuela a luchar por la democracia en ese país, en México se empeña por preservar el autoritarismo y la antidemocracia.

Los estragos ocasionados por Fox y Calderón a los mexicanos son la mejor prueba de que PRI y PAN son lo mismo, pareja a la que hoy se aúna el PRD, como lo evidencia la unión de este partido con Acción Nacional para formar el referido frente supuestamente opositor, cuyo propósito no es otro que impedir que el presidente nacional de Morena arribe a la Presidencia de la República.

No lo conseguirán. La gente está harta de que México se maneje como república bananera al servicio de una cuantas familias.

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