La dignidad del uniforme

Preservar la tranquilidad de los ciudadanos no solo es un tema de almas grandes, también es la primera responsabilidad del gobierno

Por Vicente Amador

Hace algunos días conocí la historia de José, un niño con cáncer que aspira a ser militar. Me pareció sorprendente que un pequeño que ha atravesado experiencias tan duras, extremas, quiera dedicarse a velar por la seguridad de los mexicanos. Pronto confirmé el asombro: ¿acaso no es de espiritus nobles cuidar a los demás?

Preservar la tranquilidad de los ciudadanos no solo es un tema de almas grandes, también es la primera responsabilidad del gobierno. Y para cumplir con esta obligación, tener buenos policías es determinate. En mi opinión, la pieza clave. Tampoco hay que ser especialista en seguridad nacional para confirmarlo.

Por ello, la necesidad de policías profesionales, con un impecable desempeño, bien capacitados y bien remunerados… ¿y cómo andamos en estos temas?

En nuestro país hay aproximadamente 331 mil personas ocupadas como policías. De ellos, prácticamente el 80% son hombres y el 20% mujeres. Contamos con 231 policías y agentes de tránsito por cada 100 mil habitantes (Cfr. INEGI, 2017).

En la función de cuidar a los ciudadanos, es importante estar bien capacitados. En México, los trabajadores de la seguridad cuentan con 11 años de escolaridad en promedio, lo que equivale a tener dos años dentro del nivel medio superior de educación.

Su distribución por niveles educativos confirma este promedio. 54% de los policías y agentes de tránsito tienen estudios de preparatoria, bachillerato o carrera técnica, 37% de nivel básico y casi el 9% cuenta con estudios superiores.

Un tema que me llamó la atención, y no positivamente, fue la cantidad de horas que los policías trabajan: 65 horas a la semana. El 70% trabaja más de 48 horas semanales.

Imagina la combinación de poca capacitación, muchas horas de trabajo, contacto constante con el peligro y una remuneración de 31 pesos por hora trabajada. Por eso es una de las grandes áreas de oportunidad de nuestro país, y la seguridad el tema que más preocupa a los mexicanos.

En la recientemente estrenada película “Spiderman: de regreso a casa”, Robert Downey Jr. —en el film, Tony Stark / Ironman— le quita al Hombre Araña su arácnido traje rojo y azul argumentando: “no te lo mereces si crees que no eres nada sin él”. Como ya traía estas líneas en mente, la escena me hizo pensar en la importancia de contar dentro de las filas policiales con más espíritus nobles cuya autoridad venga, no del traje, sino de su ejemplar desempeño. “¿Qué carajos es un general desnudo”, decía la mamá de Facundo Cabral.

Seguramente de esta manera también podremos cumplir el compromiso de una mejor sociedad, esa que nos exigen loables sueños como los de José.
Al tío Manuel, hombre ejemplar… y militar.

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