Loubouitin: ¿Comercio Justo?

El diseñador decidió colocar telares mayas en los escaparates de todo el mundo; sin embargo, un grupo de oenegés lucró políticamente con esto, afectando no sólo a las yucatecas, sino a todas las artesanas mexicanas

Por Juan Enrique Huerta Wong

Bueno es que Christian Louboutin, el genio del diseño con cuyos zapatos de suela roja sueñan muchas mujeres, haya decidido colocar los telares mayas en los escaparates de todo el mundo, dándole su justo valor al arte popular mexicano. Malo es que en el nombre de las mujeres mayas, un grupo de oenegés hayan lucrado políticamente, afectando no sólo a las yucatecas, sino a todas las artesanas mexicanas en su conjunto.

Hace poco, el nombre de Christian Louboutin fue puesto en cuestionamiento. Su colección Mexicaba puso fotos de Louboutin hincado frente a una artesana maya. Su nombre fue colocado al mismo nivel del Taller Maya en esta colección. Bolsas con aplicaciones de estas artesanas fueron puestas a la venta a 28 mil pesos y se agotaron en cuanto se colocaron a la venta, principalmente en los Estados Unidos, pero también en diversos centros de Europa.

No tardó mucho el idilio. Rápidamente, organizaciones acusaron que las artesanas fueron “explotadas”, pues se les pagó 280 pesos por bordados que fueron aplicaciones en las bolsas de mano tipo morral (conocidas como “Tote”).

En estos días, la Fundación Haciendas del Mundo dio a conocer que la empresa de Louboutin financió los talleres, y cualquier gasto relacionado con la producción de los bordados. Hizo ver lo que es claro para cualquiera en el ambiente de los negocios, que lo que hace que una bolsa de mano valga 28 mil pesos es en realidad la marca Louboutin. Pero además, que de los 28 mil pesos, la empresa dona 10 por ciento a la Fundación.

Parte de la inversión de Louboutin consiste en el entrenamiento de las propias artesanas, pues al comparar las piezas queda claro que no se trata de los bordados originales, sino de variaciones que, en materia de gusto, pueden hacer la diferencia entre una bolsa que cuesta 500 pesos, y otra que cuesta 28 mil.

¿Explotación? En un mercado de competencia perfecta, fuera de un umbral marcado por la ley, cualquier ingreso posterior está regido por las leyes de la oferta y la demanda. En una población rural de Yucatán, un salario de 280 pesos diarios, asumiendo incluso un re entrenamiento, puede que no sea deleznable.

No queda claro por qué las oenegés no preguntaron a las mujeres si estaban inconformes con el trato, o cuánto ganaban antes de que Louboutin llegara a la región. Es probable que sus ingresos sean buenos en términos relativos. No lo sabemos. Lo que sí es claro anticipar es que si cada vez que inversionistas lleguen a colocar a México en el mundo, armaremos un escándalo, la posibilidad de que los artesanos sobrevivan será menor cada día.

Tampoco es claro si Fundación Haciendas del Mundo es parte de Louboutin, o qué ha hecho con el 10 por ciento que le toca de cada bolsa, algo así como una ganancia 10 veces mayor a la de las propias artesanas. Quizá sea el momento de decirlo. Y no, tampoco me alcanza para hacer una compra de Louboutin, pero no por eso vamos a impedir que un genio vivo venga a México, ni que muchas mujeres puedan hacer suyo el sueño de colgarse una Louboutin al hombro.

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