El socavón de la corrupción

Epccor y Aldesa son las constructoras del Paso Exprés, ambas consentidas de Ruiz Esparza, pero también con un negro historial de irregularidades e ilegalidades

El socavón de la corrupción

Gerardo Ruiz Esparza está en el ojo del huracán por la muerte de dos personas en una obra que le costó a los mexicanos más de dos mil millones de pesos, pero su amistad con el jefe del ejecutivo lo blinda ante cualquier clamor social por su cese.

Epccor y Aldesa, son las constructoras del Paso Exprés, ambas consentidas de Ruiz Esparza, pero también ambas con un negro historial de irregularidades e ilegalidades. La primera fue creada por la familia Gutiérrez Cortina luego de que su compañía Gutsa Infraestructura fuera inhabilitada por retrasos en la construcción de la Estela de Luz y en obras en la Autopista del Sol y la segunda construyó la carretera Durango-Mazatlán, la cual presentó deterioro a los pocos días de haber sido inaugurada en octubre de 2013.
Pero este escándalo en torno al titular de la SCT no es nuevo ni será el último. Todos, menos el titular del ejecutivo, ven como un conflicto de intereses la relación de Ruiz Esparza con empresas contratadas –o descartadas– para proyectos públicos, muchas de estas obras con errores o precios inflados.

Lo más curioso de todo es que pareciera que Ruiz Esparza llegó a Comunicaciones y Transportes para hacer contratos y negocios, porque a decir de expertos e ingenieros, el titular de la SCT tiene muy pocos conocimientos de ingeniería civil, los cuales deberían ser necesarios para quien está al frente de las obras públicas del gobierno federal.
Aquí enumero algunos de los oscuros intereses de Ruiz Esparza detrás de la SCT.

En la licitación de la Red Compartida, que ganó Altán, la SCT realizó algo increíble: denunció penalmente a Rivada Networks por difamación, luego de que esta empresa denunciara que la licitación estaba amañada.

En noviembre de 2014, tan sólo tres días después de haber anunciado al consorcio ganador de la construcción del tren rápido México-Querétaro, el gobierno federal canceló el proyecto, debido a críticas por la cercanía de las empresas ganadoras con el gobierno federal.

Tres días después de esta cancelación se publicó el reportaje de la “Casa Blanca”, el caso de conflicto de interés que más ha afectado al gobierno federal en el sexenio, porque en medio del escándalo estuvo Juan Armando Hinojosa Cantú, cabeza de Grupo Higa y amigo de Ruiz Esparza.

Pero la empresa que más críticas ha acarreado a Ruiz Esparza es OHL, constructora y operadora de diversas carreteras en el país, debido a que en diversos audios, el propio titular de la SCT se ve inmiscuido en diversos ilícitos, como la entrega de información privilegiada para que la española ganara licitaciones. OHL le pagó unas vacaciones a Ruiz Esparza y a otros funcionarios del gobierno federal, según las mismas grabaciones.

Pero la relación de OHL con Ruiz Esparza y con el mismo jefe del ejecutivo no es nueva. Desde que este último fuera gobernador del Estado de México le dio contratos millonarios para carreteras.

Así, a más de una semana del drama del Paso Exprés, que cobró dos víctimas mortales, Gerardo Ruiz Esparza sigue en el ojo del huracán pero inmóvil al frente de la SCT. Familiares de la víctima y legisladores de oposición han clamado por su renuncia y que se investigue su responsabilidad en el socavón registrado tres meses después de presumir lo segura que era esa carretera.

En el colmo del cinismo, Ruiz Esparza afirma que estas tragedias forman parte de los riesgos naturales de cualquier obra y de cualquier cargo. Lo que es cierto es que este oscuro personaje sigue inamovible.

Y lo peor es que no tiene llenadera, ni él ni el PRI-gobierno, pues en los pasillos políticos se dice que este sujeto estaría despachando en el gobierno de Alfredo del Mazo en el Estado de México como titular de Comunicaciones.