Duarte y el teatro absurdo de la PGR

No olvidemos que el ex gobernador de Veracruz es procesado por el sistemático y multimillonario desvío de dinero público de ese estado, que alcanzaría los 55 mil millones de pesos

Por Armando Ríos Piter

¿La PGR le está echando la mano a Javier Duarte en el proceso judicial que enfrenta ante un juzgado penal del Reclusorio Norte?

No debería, pero parece.

En primer lugar, no olvidemos que el ex gobernador de Veracruz es procesado por el sistemático y multimillonario desvío de dinero público de ese estado, que alcanzaría los 55 mil millones, según algunas estimaciones, aunque formalmente fue extraditado a México por desviar 570 mdp. Casi nada.

Desde 2013, la Auditoría Superior de la Federación acumuló denuncias contra Duarte. En 2015, la ASF presentó denuncia ante la Procuraduría General de la República, luego de detectar un presunto desvío de 4 mil millones de pesos. No pasó nada. La PGR permaneció inactiva y permitió que Duarte se mantuviera imperturbable, casi hasta el final de su mandato, cuando él mismo decidió renunciar.

Un dato: la Fiscal General de Guatemala, Thelma Aldana Hernández, admitió en una entrevista que Duarte no fue detenido sino hasta el 15 de abril de 2017, porque la PGR “no había solicitado su detención”, pese a que existían indicios de su presencia en ese país, desde noviembre de 2016.

La PGR ha permanecido casi inmutable con los parientes cercanos a Javidú, como su esposa Karime Macías, su cuñada Mónica Ghihan, su concuño José Armando Rodríguez Ayache, y su suegro, Jesús Antonio Macías (el que se ganó 50 millones de pesos de la Lotería, durante el gobierno de Duarte).

Todos han sido señalados en varias denuncias como cómplices de Duarte en el desvío de dinero público del erario veracruzano.

El montaje del Teatro Duarte se confirmó durante la primera audiencia, la semana pasada, en la que el abogado defensor, Marco Antonio del Toro, exhibió la escasa preparación de los fiscales de la PGR, ante un caso clave en tema corrupción.

Por si no lo siguieron, los representantes de la Procuraduría no pudieron demostrar su acusación de desvío de más de 439 millones de pesos, simplemente, “por carecer de pruebas”. Y en esa primera audiencia solo pudieron demostrar 38.5 millones.

Ante la reacción en medios y opinión en redes sociales, la PGR rectificó, y en la segunda audiencia envió a representantes mejor capacitados, y comenzó a difundir información sobre la red de prestanombres, operaciones de lavado, proveedores, empresas fantasma, etc. El director de la SEIDO, Israel Lira, ha salido a explicar a medios la información que se tiene sobre las operaciones de Duarte. ¿Por qué así, y hasta ahora?

Inquieta creer que la consigna de la PGR es que sus fiscales se muestren inconsistentes y contradictorios, durante el proceso, lo que favorecería a Javier Duarte.

Las fallas de PGR en el juicio parecen una ayuda más “por los favores recibidos”. Duarte sabe mucho de la red de corrupción que permitió al PRI recuperar la Presidencia en 2012. Sus propios funcionarios han admitido desvíos de dinero público directo a las arcas del PRI, como los 1,300 mdp que fueron a la campaña del candidato Héctor Yunes, en 2016.

La pregunta hoy es: ¿Apoyo a Duarte a cambio de su silencio?

Lo veremos. Por lo pronto, ya vamos entendiendo los versos de Javidú frente la prensa en Guatemala: Paciencia, prudencia / Verbal contingencia / Presencia o ausencia, según conveniencia. El teatro absurdo continúa. Sígueme en Twitter: @RiosPiterJaguar.

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