¿Afectan los conflictos internos en partidos políticos para elegir candidatos rumbo a 2018?

Cuando un partido está dividido el proyecto común se estanca. Un claro ejemplo de ello es el panorama político en Estados Unidos de América donde su Presidente no tiene la capacidad ni la voluntad política para llegar a un consenso

Por Mariana Gómez del Campo

La pluralidad es un elemento fundamental de la democracia, por ello es positivo que tengamos un espectro de partidos políticos que den al ciudadano opciones ideológicas y de oferta de gobierno diversas con las que puede identificarse. También es sano que dentro de los mismos partidos haya diferentes opiniones que enriquezcan las propuestas con base en el diálogo y la autocrítica.

Acción Nacional es un partido que promueve, en todos sus niveles, la democracia y la participación activa de sus afiliados. Nuestros estatutos han impulsado el exterminio del “caciquismo” que, en palabras de Manuel Gómez Morín, carcomen a las instituciones. En el PAN se vale disentir y pensar diferente pues es parte de la naturaleza del ser humano y del ejercicio de sus libertades fundamentales. Sin embargo, le hemos apostado al diálogo permanente y la unidad como una estrategia que nos permita seguir siendo una alternativa democrática frente al esquema de corrupción e impunidad que representa el PRI. Eso ha hecho posible que Acción Nacional gobierne hoy 12 entidades federativas terminando en la mayoría de ellas con más de 88 años de hegemonía priísta.

Cuando un partido está dividido el proyecto común se estanca. Un claro ejemplo de ello es el panorama político en Estados Unidos de América donde su Presidente no tiene la capacidad ni la voluntad política para llegar a un consenso en pro de reformas que, desde su perspectiva, beneficien a su país. Por el contrario, se ha dedicado a señalar a sus detractores sean o no de las filas del partido que lo postuló, el resultado ha sido mediocre, pues en sus primeros seis meses no ha podido cristalizar un solo punto de su agenda.

Ha sido muy criticada la propuesta de formar un Frente Amplio con la participación de diversas fuerzas políticas, sin embargo, tras años de labor parlamentaria tengo la certeza que el trabajo con objetivos comunes siempre se traduce en reformas que el país necesita. En ese sentido, me parece que es fundamental hacer importantes cambios que incidan en el sistema político mexicano para dejar atrás el presidencialismo férreo y así descentralizar el poder, fortalecer la democracia y la participación ciudadana, generando contrapesos para su ejercicio efectivo.

Es natural que los partidos políticos tengamos concepciones diferentes de temas que muchas veces parecen fundamentales en la vida de una nación, sin embargo, la experiencia ha demostrado que sólo el trabajo conjunto y una actitud de cooperación, más no sumisión, entre fuerzas políticas nos permitirá hacer realidad una agenda compartida que atienda de raíz los problemas de inseguridad, pobreza, falta de crecimiento y corrupción que nos aquejan.

De hecho, desde el PAN impulsamos una reforma constitucional para hacer posibles los gobiernos de coalición, porque es necesaria la construcción de acuerdos que posibiliten gobernabilidad y la ruptura del estancamiento. Es lógico que si queremos gobiernos de coalición también busquemos coaliciones electorales. La historia misma de la humanidad demuestra que las sociedades prósperas han surgido de arreglos sociales que involucran a la mayor cantidad de actores posibles y no de la dependencia de un único líder autoritario.

Estoy convencida que debemos apostarle a un proyecto político solidario y con valores que tenga como factor adhesivo la determinación de superar los retos más que el fin mismo de la lamentable administración de Enrique Peña Nieto. Los problemas de México exigen que sumemos esfuerzos para trabajar en común y salir adelante. Frente a nuevos retos, nuevas estrategias políticas.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo