¿Afectan los conflictos internos en partidos políticos para elegir candidatos rumbo a 2018?

La postulación de los mejores hombres y mujeres a los puestos de elección popular, es una labor complicada, no sólo por los procesos partidistas, sino también por la crisis de credibilidad

Por Marcela Guerra

En los últimos años, una constante en los procesos políticos ha sido la de una mayor competencia política en la que los resultados entre el primero y el segundo lugar son cada vez más reducidos.

En este contexto, la definición de los candidatos toma la mayor relevancia. Su propuesta programática, su carísima y cercanía, el arraigo social entre la militancia pueden marcar la diferencia entre obtener o no la victoria.

La postulación de los mejores hombres y mujeres a los puestos de elección popular, es una labor complicada, no sólo por los procesos partidistas, sino también por la crisis de credibilidad por la que atraviesan los partidos políticos.

Para hacer frente a este déficit de credibilidad, los partidos políticos buscan nuevas fórmulas, como la formación de alianzas y frentes electorales, algunas de ellas incluso con ideologías contradictorias lo cual genera la percepción entre la ciudadanía de que lo único que buscan es la sobrevivencia política a toda costa, aunque el fondo sea Ganar la elección.

En un partido con altos niveles de desarrollo institucional, existen mecanismos que permiten una competencia equilibrada para los aspirantes presidenciales, es decir, un piso parejo para todos, lo que permite contar con un amplio espectro de propuestas en la que se van delineando los mejores perfiles y en el que la vocación democrática de los aspirantes permite cerrar filas en torno a la figura que cuenta con el perfil para obtener el triunfo.

En los partidos con una débil estructura institucional, la elección de candidaturas se vuelve problemática, se convierte en una lucha sin cuartel entre grupos o corrientes que puede derivar en escisiones en el interior de los partidos políticos.

Esto al final de cuentas, no propicia la selección de un candidato competitivo, sino al triunfador que ha logrado imponerse sobre los grupos de su instituto político.

La debilidad institucional de los partidos políticos, también puede expresarse en la ausencia de competencia en la organización interna de los institutos políticos por la presencia de un fuerte liderazgo, aquí no existe conflictos porque el mesías es el que designa a la estructura del partido y a los candidatos, por lo que la mejor virtud de éstos, es únicamente su cercanía con el líder.

Los partidos políticos tienen la importante misión de ser el medio a través del cual la ciudadanía transmite sus legítimas demandas, por ello, la construcción de mecanismos que incentiven su democratización interna y amplíen los canales de participación para que los ciudadanos influyan en los asuntos públicos, son una condición necesaria para cumplir con este objetivo.

Si los partidos lejos de dar respuesta a estas cuestiones, se enfocan en su conflictos internos, difícilmente recobraran la confianza ciudadana y profundizarán sus crisis de credibilidad, motivo por el cual considero que los conflictos internos, sí tienen repercusiones en la selección de candidatos idóneos para la elección presidencial de 2018.

Los integrantes de los partidos políticos nos enfrentamos al enorme reto de postular a los perfiles idóneos y cercanos a la gente, sólo de esta manera podremos recuperar la credibilidad en la política y ofrecer resultados tangibles a una ciudadanía más participativa, que exige mejores resultados por parte de sus gobiernos.

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