¿Qué postura debe tomar México ante la crisis política y social en Venezuela?

La Asamblea Nacional Constituyente nació con una deuda de legitimidad.

Por Marcela Guerra

Como legisladora me parece inadmisible que la asamblea votada democráticamente por el pueblo de Venezuela sea disuelta para ser sustituida por una Asamblea Nacional Constituyente que se erigió entre la violencia, la pérdida de vidas y cientos de heridos.

Al haber sido producto de un ejercicio en el que se cuestiona el principio de sufragio universal, la Asamblea Nacional Constituyente nació con una deuda de legitimidad.

En el mismo sentido, resulta inaceptable que la Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, surgida de las filas del chavismo y quien había alertado de la ruptura del orden constitucional, haya sido destituida.

Ortega Díaz es una voz crítica que había suministrado cifras oficiales de los muertos a partir del recrudecimiento de la violencia en su país y había denunciado que civiles estuvieran siendo juzgados por tribunales militares.

Lo anterior significa que los contrapesos de todo sistema político están siendo eliminados para dar paso a un gobierno sin oposición y sin equilibrios de poder.

Las acciones del gobierno del presidente Maduro se alejan de la legalidad y representan un agravio para todos aquellos que creemos en la democracia y en el ejercicio legítimo del poder.

Por si no fuera suficiente, la pobreza, el desabasto, la contracción económica, la inflación de tres dígitos y la depreciación monetaria empujan al pueblo de Venezuela a una crisis en la que el tejido social no deja de descomponerse.

Ante estos hechos México debe continuar mostrando su liderazgo e instar a los demás países latinoamericanos y de otras partes del mundo a sumarse en apoyo del pueblo venezolano por una pronta solución.

Debemos pronunciarnos a favor de una salida que garantice el restablecimiento del Estado de derecho y el respeto a las instituciones del Estado venezolano, todo ello con estricto apego a las disposiciones establecidas en su Constitución.

A lo largo de la historia, muchos gobiernos que han intentado ejercer el poder con métodos antidemocráticos no han resistido la presión del aislamiento ni la condena internacional.

Al sumarse a este rechazo internacional ante la ilegitimidad de una Asamblea Nacional Constituyente, México se pone del lado del pueblo venezolano y le manifiesta su solidaridad por las muertes y las víctimas que se encuentran en resistencia.

Deseamos que el diálogo se restablezca y que Venezuela resurja de este episodio con la grandeza que Simón Bolívar ha inspirado siempre a todo el continente.

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