¿Qué postura debe tomar México ante la crisis política y social en Venezuela?

Nicolás Maduro boicoteó todo intento de negociación auspiciado por el Vaticano al no cumplir los compromisos a los que llegó con la oposición

Por Mariana Gómez del Campo

La situación en Venezuela parece un callejón sin salida. Nicolás Maduro boicoteó todo intento de negociación auspiciado por el Vaticano al no cumplir los compromisos a los que llegó con la oposición lo que causó la salida de Emil Paul Tscherring, enviado del Papa.

La oposición planteó una salida constitucional, electoral y pacífica al régimen autoritario de Maduro mediante la victoria en las elecciones legislativas para así, impulsar un referendo revocatorio y que en las urnas se eligiera el camino para Venezuela. Aunque la Mesa de la Unidad Democrática obtuvo una amplia mayoría en la Asamblea Nacional, el Tribunal Superior de Justicia, controlado por adeptos al chavismo, suspendió la elección de tres de sus diputados para no permitirles contar con mayoría calificada y obstaculizar reformas de gran calado en el país.

La historia no fue diferente en el plano electoral, pues el Consejo Nacional Electoral negó a los venezolanos su derecho al referendo revocatorio, pero eso sí, agilizó el proceso de elección de una Asamblea Constituyente convocada de forma ilegal por Maduro.

Por si fuera poco, el Tribunal declaró “en desacato” a la Asamblea quitándole todas sus facultades para atarles las manos, por lo que la salida para la sociedad venezolana ha sido tomar las calles contra una dictadura que cada día muestra su cara más oscura, intolerante y perversa. La respuesta de Maduro fue la represión, hasta hoy ha cobrado la vida de más de 100 personas, la mayoría de ellos jóvenes estudiantes que son tildados de “terroristas” por los chavistas por el simple hecho de protestar por una Venezuela mejor.

En medio de ese panorama, nuestro país no puede ni debe guardar silencio. Muchas voces dicen que México debe no debe hablar de lo que ocurre en Venezuela porque tenemos nuestros propios problemas. Hacer eso es casi como ponernos una venda en los ojos y abandonar el liderazgo internacional que México ha construido por décadas en América Latina. ¡Claro que debemos alzar la voz ante los problemas dentro y fuera de nuestras fronteras, más aún cuando se vulneran los derechos humanos, para ello no debe haber límites territoriales! A diferencia de partidos como Morena, en Acción Nacional no somos cómplices de un régimen autoritario como el de Nicolás Maduro que reprime con violencia a su pueblo, lo mata de hambre y manipula a sus instituciones. Ojalá Andrés Manuel López Obrador nos explique por qué apoya a Maduro y por qué se ha señalado a su partido de un supuesto financiamiento desde Venezuela. Ojalá que nos diga cuánto vale su silencio.

Desde el Senado, somos respetuosos de los principios de política exterior, entre ellos la no intervención, pero sabemos que nuestros principios deben interpretarse y vivirse a la luz de la realidad internacional de un mundo globalizado que no existía en 1987 cuando fueron incluidos en nuestra Constitución; por otro lado, también reconocer que nuestra Carta Magna consagra la defensa de los derechos humanos como uno de nuestros pilares fundametales.

En la Organización de los Estados Americanos, el Secretario General Luis Almagro, fue el primero en impulsar diversas acciones en contra del gobierno de Venezuela. Fue meses después que México encabezó una batalla a favor de la democracia en América Latina y, junto a otros gobiernos como el de Brasil, Chile y Argentina, ejerció mayor presión contra las acciones dictatoriales de Maduro. Lamentablemente, los intereses económicos de muchos de los países caribeños pudieron más que la razón y el respeto a los derechos humanos, lo que no permitió que se aprobara una resolución a favor de la sociedad venezolana en el seno de la OEA; el régimen lo consideró un triunfo diplomático.

En México, los venezolanos se han convertido en la 5° comunidad extranjera con más de 15 mil residentes el año pasado, según datos del Consejo Nacional de Población, cuando en 2010 la comunidad venezolana no se encontraba en los diez primeros lugares. Por ello se deben implementar medidas para que se reconozca la condición de refugiado a quienes no cuentan con la protección consular de su Embajada en nuestro país, pues la gran mayoría de ellos huye de la situación que ha provocado la dictadura. México debe seguir siendo un país de brazos abiertos, un país solidario.

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