Instrucciones para convertirse en un dato

Para ser leídas con: Master of Puppets, de Metallica

Instrucciones para convertirse en un dato

Paso 1. Navegue, luego exista

La aplastante necesidad de pertenecer a algo o a alguien cobra importantes f(r)acturas, entre ellas, la franca viabilidad (hoy hecha meta) de convertirse en un extraño de su propia vida. En un planeta en el que cada minuto se generan datos suficientes para llenar 360 mil discos DVD, es natural que lo más importante ha dejado de ser la persona para ceder el trono a la información. El almacenaje, análisis y uso de sus datos y el de la sociedad conectada tiene un nombre: Big Data. O Big Boss. O Big ______ (a elegir).

Paso 2. Zapatero,a su teléfono

Viva su ficción. Unos fingen que no saben y otros se sobrevaloran. Mientras, la carrera espacial de estos momentos es darle estructura y coherencia a esa indecible cantidad de información. Interrumpir su chateo para alzarse a imaginar en qué manos va a terminar su vida cultural a través del chateo y posteo sólo va a hacer que pierda ritmo, agilidad y precisión en sus posts. Después de todo, la gente hoy se enamora porque debe hacerlo: Internet es quien le presenta, lo vincula, lo hipnotiza y lo divorcia.

Paso 3. Haga de su vida un meme

Los memes resumen la condición de burla y autodefensa como única respuesta frente a una realidad que ni pregunta ni permite responder: sólo activa la reacción. La urgencia inquisidora de discernir las cosas que nos rodean y expresar una inmediata opinión asegura el éxito de esta Big Data. Por eso no se trata de hacer de la tecnología y sus diarias condenas algo más llevadero, sino algo indispensable para rastrear sus gustos a través del posteo de los mismos. Negocio redondo.

Paso 4. Sucumba a la tiranía de la novedad

No se preocupe (tanto como revisar las estadísticas de sus unfollows): no terminará de entender la versión 1.0 del dispositivo en sus manos, cuando ya esté en el mercado el 2.0 y el anuncio del 3.0 en algún momento de otoño. No como un apego a ser actual (después de todo, ¿es eso una virtud?), sino a la ineludible ali(e)neación de sus astros en la órbita de la vocación por estrenar–flashear– reafirmarse y mantenerse en la desgastante y frenética tarea del coolhunting. Hoy se es lo que se posee y muy pronto, sólo podrá ser medido en bytes.

Paso 5. Olvide la data análoga

La pregunta no es si hay vida fuera de la Vía Láctea, sino en la mesa del restaurante en la que la familia se whatsappea qué va a elegir de postre.
Sea curioso y descubra con una importante dosis de azoro, que el rostro -ni siquiera imaginado- de lo ordinario sólo emerge por esa pausa que lo obliga a rehidratarse de realidad entre tuit y tuit. Así, sería interesante calcular el número de días robados por la nube y sus demandas con tal de alzar un poco el (Big) ego en Twitter. Después de todo, esa nube no ha hecho más que obnubilarlo y sólo por ello tendría derecho a conocer esta infame estadística.